Hungría anunció el miércoles el inicio de conversaciones con Estados Unidos para la compra de combustible nuclear, con el objetivo de diversificar su suministro energético. El ministro de Asuntos Exteriores húngaro, Peter Szijjarto, hizo el anuncio durante una entrevista con la cadena pública M1 desde Washington, donde se encuentra de visita oficial.
Según Szijjarto, esta iniciativa forma parte de una estrategia para garantizar la seguridad energética a largo plazo del país, ya que Hungría planea ampliar su central nuclear de Paks, situada al sur de Budapest. «Necesitamos más combustible para respaldar nuestro crecimiento energético y asegurar la continuidad de nuestros suministros», explicó.
Hungría, país que depende en gran medida de la energía nuclear para la generación de electricidad, busca reducir los riesgos asociados a la concentración de sus importaciones, históricamente dominadas por Rusia. Sin embargo, Peter Szijjarto aclaró que Budapest no romperá sus vínculos energéticos con Moscú. «Seguiremos comprando combustible nuclear a Rusia», añadió, haciendo hincapié en que la diversificación no supone una ruptura, sino un fortalecimiento de la resiliencia energética nacional.
Este acercamiento con Estados Unidos se produce en un contexto de crecientes tensiones en Europa en torno a la dependencia energética y la seguridad del suministro, especialmente desde el inicio del conflicto en Ucrania. Para Washington, este posible acuerdo representaría un nuevo paso en la cooperación energética transatlántica, mientras que para Budapest supondría un delicado equilibrio entre sus compromisos dentro de la Unión Europea y su relación pragmática con Rusia.
La central nuclear de Paks, que suministra aproximadamente la mitad de la electricidad del país, sigue siendo un pilar estratégico para Hungría. Su ampliación, financiada en gran parte por un préstamo ruso, tiene como objetivo aumentar la capacidad de producción energética nacional y satisfacer la creciente demanda interna en los próximos años.