El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, defendió el domingo la estrategia del gobierno de Trump ante las crecientes críticas por la duración del conflicto con Irán, admitiendo que la misión se había reorientado hacia el aseguramiento del suministro de petróleo.
Dieciséis soldados estadounidenses muertos, altos el fuego acordados y luego incumplidos, y promesas de avances diplomáticos que tardan en materializarse: la guerra lanzada en febrero contra Irán está provocando un creciente descontento en Estados Unidos. Dos soldados más han muerto en Jordania, elevando a dieciséis el número total de fallecidos del lado estadounidense.
Invitado del show Esta semana En ABC, Chris Wright tuvo que aclarar sus declaraciones anteriores, en las que afirmaba que el conflicto debería haber terminado hace mucho tiempo. El secretario de Energía defendió la estrategia del gobierno de Trump sin ofrecer un plazo específico para la resolución del conflicto.
La revelación más destacada de su intervención concierne a la naturaleza misma de los objetivos estadounidenses: según Wright, la misión ha evolucionado hacia la garantía de la libre circulación del petróleo, una formulación que apunta implícitamente al estrecho de Ormuz, un punto estratégico por donde pasa una parte significativa de las exportaciones mundiales de hidrocarburos.
En el bando demócrata, las críticas se vuelven cada vez más mordaces. Los legisladores de la oposición califican abiertamente este conflicto como una "guerra de elección", cuestionando la necesidad misma de la intervención militar estadounidense. Esta presión parlamentaria se ve agravada por la impaciencia de un sector de la población ante un conflicto cuya duración ha superado las previsiones iniciales del gobierno.
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