Cuatro años después de la partida de los equipos rusos, la antigua plataforma de lanzamiento Soyuz del Centro Espacial Guayanés (CSG) se prepara para reanudar sus operaciones. La plataforma ELM2, inactiva desde 2022, está ahora parcialmente confiada a Maia Space, filial de ArianeGroup, que se hará cargo de aproximadamente 120 hectáreas de instalaciones.
Esta redistribución marca una nueva etapa para la base de Kourou, en un contexto de reestructuración estratégica del sector espacial europeo.
Se está preparando un minilanzador reutilizable
Maïa Space pretende desarrollar y operar allí un minilanzador reutilizable. Fundada en 2022, la empresa aspira a diseñar el primer lanzador europeo parcialmente reutilizable, para cumplir con los estándares globales vigentes.
Reutilizar la infraestructura existente es una gran ventaja. Para el CNES, este enfoque reduce retrasos y costos, a la vez que evita nuevos desarrollos en áreas naturales sensibles. Las primeras operaciones comerciales están previstas para 2027.
De aquí a 2030, Maïa Space prevé realizar hasta veinte lanzamientos al año desde la Guayana Francesa, además de las misiones Ariane 6 y Vega C. El reto será sobre todo logístico: acortar el tiempo entre dos lanzamientos para aumentar el ritmo y la competitividad.
Una palanca estratégica y económica
En un sector dominado por una intensa competencia internacional, especialmente de Estados Unidos, la reutilización de lanzadores se ha convertido en un estándar de la industria. Europa busca preservar su soberanía tecnológica y fortalecer su presencia en el mercado de lanzamientos comerciales.
Además de su importancia estratégica, el proyecto también representa una oportunidad para la región. La salida de los equipos rusos en 2022 debilitó la economía local, especialmente en el municipio de Sinnamary, afectando a los sectores hotelero y de servicios.
Las autoridades locales esperan que la llegada de Maïa Space genere beneficios tangibles en términos de empleo, formación y vivienda. El Centro Espacial de Guayana confirma así su evolución hacia un «aeropuerto espacial», que acoge a actores públicos y privados y contribuye a una renovada dinámica del sector espacial francés y europeo.