Artemis 2, a medio camino de la Luna, la primera nave espacial habitada desde 1972.
Artemis 2, a medio camino de la Luna, la primera nave espacial habitada desde 1972.

A bordo de la nave Orion, ya pueden ver cómo la Tierra se aleja. Los cuatro astronautas de la misión Artemis 2 han cruzado la simbólica mitad de su viaje a la Luna, a más de 219.000 kilómetros de nosotros, según el seguimiento proporcionado por la NASA.

Christina Koch, Victor Glover, Reid Wiseman y el canadiense Jeremy Hansen están viviendo una experiencia que la humanidad no conocía desde el fin del programa Apolo: aventurarse realmente más allá, abandonando la relativa comodidad de la órbita terrestre baja, la de la ISS, para regresar a la inmensidad del espacio. Las imágenes hablan por sí solas: esa "pequeña bola azul" capturada en el aire por una ventanilla, un sol fugaz y la sensación muy real de que el espacio no es un vídeo, sino una apuesta arriesgada.

Orión se encuentra en modo de "retorno libre", sin posibilidad de revertir la trayectoria.

Pero esta arriesgada apuesta también depende de un mecanismo implacable. Su trayectoria, denominada de "retorno libre", es un cálculo elegante: Orion es atraída por la Luna y luego impulsada de vuelta hacia la Tierra sin tener que encender sus motores a toda velocidad. Elegante, sí, pero exigente, porque una vez completado el empuje de inyección translunar, no hay forma de dar la vuelta: la nave debe alcanzar a la Luna antes de poder regresar. En la cabina, la tripulación relata su rutina diaria, los sistemas que se están probando, los momentos en que permanecen pegados a las ventanas. "Estamos todos pegados al sitio", comentó Jeremy Hansen, mientras que Christina Koch confesó que "nada te prepara" para la emoción. Detrás de estas sencillas palabras se esconde una realidad técnica: este es el primer vuelo tripulado de Orion, y cada hora de operación cuenta.

La NASA planea un sobrevuelo de la cara oculta de la Luna el lunes, antes de regresar a la Tierra el 10 de abril, sin alunizaje. Esta misión, la primera en incluir a una mujer, una persona de color y un no estadounidense en un vuelo lunar, tiene como objetivo principal validar la nave espacial y la secuencia de operaciones que deberían allanar el camino para viajes más ambiciosos. Además, sirve como recordatorio político: Washington pretende mantener su influencia en la Luna con un programa costoso, sometido a escrutinio y debate, que vuelve a colocar a Estados Unidos en el centro de la carrera espacial. Si todo sale bien, la Luna volverá a ser un horizonte viable, no un recuerdo en blanco y negro, y el futuro se definirá según los presupuestos, las pruebas y las próximas ventanas de lanzamiento.

Compartir

Communauté

comentarios

Los comentarios están abiertos, pero protegidos contra el spam. Las publicaciones iniciales y los comentarios que contienen enlaces se someten a una revisión manual.

Sé el primero en comentar este artículo.

Responda a este artículo

Los comentarios son moderados. Se bloquean los mensajes promocionales, los correos electrónicos automatizados y los enlaces abusivos.

Tu primer comentario, o cualquier mensaje que contenga un enlace, puede quedar pendiente de aprobación.