Según Copérnico, los fenómenos meteorológicos extremos se están convirtiendo en algo habitual.
Según Copérnico, los fenómenos meteorológicos extremos se están convirtiendo en algo habitual.

Los fenómenos meteorológicos extremos ya no son sucesos excepcionales, sino que se están convirtiendo en una realidad recurrente. Esta es la preocupante conclusión a la que llegó el Observatorio Climático Europeo Copernicus en su último informe, publicado el miércoles. Según los datos recopilados por la organización, mayo de 2026 fue el segundo mayo más cálido jamás registrado a nivel mundial, solo superado por el récord histórico establecido en 2024. Esta nueva advertencia surge en un momento en que muchas regiones del mundo, y en particular Europa, ya han experimentado temperaturas excepcionalmente altas para esta época del año en las últimas semanas.

Para Samantha Burgess, climatóloga del programa Copernicus, las tempranas olas de calor observadas esta primavera ilustran la rapidez con la que los fenómenos meteorológicos extremos se están convirtiendo en parte de la vida cotidiana. Según ella, lo que antes se consideraba raro se está convirtiendo gradualmente en la nueva normalidad. Este fenómeno forma parte de una tendencia más amplia marcada por el calentamiento acelerado del continente europeo, considerado ahora una de las regiones con mayor aumento de temperatura del mundo.

Europa, particularmente afectada por un calor récord

Durante el mes de mayo, varios países europeos registraron temperaturas sin precedentes para esta época del año. Francia, el Reino Unido, Irlanda y Portugal sufrieron condiciones climáticas especialmente adversas, con récords locales de calor, periodos de sequía y una creciente presión sobre los recursos hídricos. Según Copérnico, estos fenómenos se están produciendo ahora más temprano en la temporada y con mayor intensidad que los observados hace apenas unas décadas.

El observatorio subraya además que estos fenómenos ya no pueden analizarse como anomalías aisladas. Forman parte de una tendencia a largo plazo impulsada por el aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera. La creciente frecuencia de olas de calor, sequías prolongadas y precipitaciones extremas constituye ahora uno de los principales retos a los que las sociedades europeas deberán adaptarse en los próximos años.

El regreso de El Niño podría agravar las perturbaciones.

A nivel mundial, los científicos también observan una tendencia preocupante en el océano Pacífico. Las temperaturas superficiales alcanzan niveles excepcionalmente altos, lo que favorece el desarrollo gradual de un nuevo fenómeno de El Niño. Este fenómeno climático natural influye notablemente en las temperaturas y los patrones meteorológicos de todo el planeta.

Según la Organización Meteorológica Mundial, la probabilidad de que El Niño se establezca de forma permanente en los próximos meses ha alcanzado el 80%. Históricamente, estos episodios suelen ir acompañados de sequías severas en ciertas regiones del mundo, especialmente en el sudeste asiático y Australia, mientras que otras zonas, como partes de Sudamérica, pueden experimentar lluvias torrenciales e inundaciones importantes.

Aumento de la presión sobre los ecosistemas y las poblaciones

El informe señala que la temperatura media global observada en mayo de 2026 superó los niveles preindustriales en 1,42 °C. Si bien este umbral se mantiene ligeramente por debajo de los registros recientes, confirma la continuidad de una trayectoria de calentamiento que preocupa a los climatólogos. Las consecuencias ya son visibles en la intensificación de los fenómenos meteorológicos extremos, la presión ejercida sobre los ecosistemas, los riesgos para la agricultura y los impactos en la salud relacionados con las altas temperaturas.

A la luz de estos hallazgos, Copernicus subraya la necesidad de acelerar las políticas de adaptación y reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Para los científicos, los niveles récord observados en los últimos años ya no son excepciones, sino señales de una profunda transformación del clima global que seguirá teniendo un impacto duradero en las poblaciones y las economías en las próximas décadas.

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