La Oficina Francesa para la Biodiversidad advirtió el lunes 3 de agosto sobre una situación histórica y crítica para los pequeños cursos de agua franceses, tras un deterioro excepcional del estado de los ríos en todo el país a finales de julio.
Más de 1.300 vías fluviales afectadas
Según las últimas lecturas del Observatorio Nacional de Bajamar, realizado en toda Francia por agentes de la OFB, 1.373 cursos de agua se ven afectados por interrupciones del caudal o por su completa sequía, 554 más que hace un mes. Con un 43% de las estaciones de medición afectadas, esta es la situación más crítica jamás registrada en esta época del año desde la creación de esta red de monitoreo.
Este deterioro incluso supera la sequía histórica de 2022, un año que, sin embargo, dejó huella por su magnitud y sus consecuencias en todo el territorio francés.
Soluciones locales para limitar los daños
Ante esta situación, algunos territorios buscan nuevas soluciones para preservar sus ecosistemas: en los Pirineos Orientales, las aguas residuales tratadas procedentes de los turistas se utilizan ahora para regar los huertos de los agricultores locales, una práctica que se presenta como un verdadero salvavidas frente a la sequía.
Esta alerta de la OFB se produce en un contexto veraniego marcado por varios episodios sucesivos de ola de calor, que siguen secando las aguas subterráneas y los cursos de agua en todo el país, con consecuencias directas para la fauna acuática y las actividades que dependen de ella.
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