Las sustancias perfluoroalquilo y polifluoroalquilo (PFAS), omnipresentes en productos de uso diario, podrían representar una carga económica colosal para la Unión Europea en 2050. Según un informe encargado por la Comisión Europea y publicado el jueves, la factura total podría ascender a 1,7 billones de euros dependiendo de la escala de las medidas implementadas.
El estudio compara cuatro escenarios que incorporan tanto los posibles efectos sobre la salud como los costos de la remediación de los recursos hídricos y del suelo. El escenario más costoso implica una descontaminación exhaustiva del suelo, así como un tratamiento mejorado de las aguas residuales y el agua potable para cumplir con las estrictas normas ambientales de aproximadamente veinte PFAS (Organizaciones de Alimentos Procesados y Agricultura).
Una prohibición aún muy lejana y llena de incertidumbres.
Por el contrario, el escenario menos costoso, estimado en 330 000 millones de euros, se basa en la suspensión total de la producción y el uso de estas sustancias, pero sin implementar medidas adicionales específicas para el tratamiento del agua. De hecho, Bruselas está considerando prohibir las PFAS en varios productos de consumo diario, desde envases de alimentos hasta ropa, aunque dejando abierta la posibilidad de excepciones en sectores considerados estratégicos.
Sin embargo, el calendario legislativo sigue siendo incierto: no se espera que el proyecto de ley se presente antes de finales de 2026, como muy pronto. La Comisión deberá basarse primero en dos dictámenes clave de la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA): uno previsto para marzo sobre la evaluación de riesgos y el otro, previsto para finales de 2026, sobre el impacto socioeconómico de una prohibición.
Los PFAS se utilizan por sus propiedades antiadherentes, impermeabilizantes o resistentes al calor, especialmente en cosméticos, utensilios de cocina y envases. Su extrema persistencia en el medio ambiente les ha valido el apodo de "contaminantes permanentes" y genera preocupaciones sobre la salud. Varios estudios sugieren un mayor riesgo de cáncer, efectos sobre la fertilidad e impactos en el desarrollo fetal.