La ola de calor está afectando gravemente la producción eléctrica francesa. Medusas en los circuitos de refrigeración, canales con niveles de agua demasiado bajos o sobrecalentados: las centrales nucleares nunca habían vivido un verano así.
La situación es histórica. Con un déficit energético que alcanza el 15,6%, la flota nuclear francesa está sufriendo interrupciones sin precedentes este verano. Las causas son numerosas: infestaciones de medusas en las tomas de agua de las centrales costeras, niveles de río demasiado bajos para garantizar la refrigeración de los reactores y temperaturas del agua que superan los límites reglamentarios.
Para compensar este déficit de producción, se han reactivado a gran escala las centrales eléctricas de gas. Ahora representan entre el 5 % y el 6 % de la matriz energética nacional, en comparación con el 1 % en tiempos normales, lo que significa una participación multiplicada por cinco o seis, según el día.
La ola de calor está teniendo un efecto simultáneo en ambos lados de la ecuación: reduce la capacidad de producción y, al mismo tiempo, aumenta el consumo, sobre todo debido al aire acondicionado. Este doble impacto ejerce una presión adicional sobre la red eléctrica.
A pesar de este contexto, Francia continúa exportando masivamente electricidad a sus vecinos europeos, manteniendo así su papel tradicional como proveedor del continente.
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