Los tratamientos antipulgas y antigarrapatas de venta libre para perros y gatos contienen insecticidas prohibidos en los pesticidas agrícolas y están contaminando las vías fluviales británicas. Un informe parlamentario concluye que deberían prohibirse.
Cada año, en el Reino Unido se administran millones de dosis de sustancias químicas peligrosas a las mascotas, a menudo sin ninguna necesidad médica comprobada. Esta es la conclusión de un informe parlamentario que solicita la prohibición de los tratamientos antipulgas de venta libre para perros y gatos.
Estos productos, conocidos como tratamientos tópicos o de aplicación directa, se aplican directamente sobre la piel del animal. Contienen insecticidas cuyo uso está prohibido en los plaguicidas agrícolas debido a su toxicidad para el medio ambiente. Una vez aplicadas, estas sustancias terminan en los cursos de agua, donde representan una amenaza para la fauna acuática y los invertebrados.
El informe también pone de relieve las prácticas veterinarias: los profesionales suelen recomendar estos tratamientos como medida preventiva, incluso cuando los animales no presentan signos de infestación por pulgas. De este modo, se administran millones de dosis cada año sin ninguna justificación terapéutica directa.
Las conclusiones de este informe reavivan el debate sobre la regulación de los productos de control de plagas para el consumidor en el Reino Unido, en un momento en que la protección de los ecosistemas acuáticos se encuentra entre las prioridades ambientales del gobierno británico.
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