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En el 80.º aniversario de la masacre de soldados africanos a manos de las fuerzas coloniales francesas, Senegal marcó un hito histórico en la preservación de su memoria colectiva. El domingo 1 de diciembre de 2024, el presidente senegalés Bassirou Diomaye Faye, rodeado de cinco jefes de Estado africanos, rindió homenaje a las víctimas de este trágico suceso en el campamento militar de Thiaroye, cerca de Dakar.

Esta conmemoración sin precedentes tuvo como objetivo rendir homenaje a los fusileros senegaleses caídos el 1 de diciembre de 1944, pero también sentar las bases para una reapropiación de la historia africana. «Rendir homenaje a nuestros mártires no se trata solo de lamentar su destino, sino de transformar su lucha en una palanca para reinventar nuestra relación con nosotros mismos, con nuestra historia y con los descendientes de quienes cometieron esta tragedia», declaró el presidente Faye.

Un reconocimiento tardío pero simbólico

En un gesto considerado como prueba de coraje moral, el presidente francés Emmanuel Macron Escribió al jefe de Estado senegalés tres días antes de la ceremonia, describiendo por primera vez los sucesos de Thiaroye como una "masacre". Su predecesor, François Hollande, se había referido a una "represión sangrienta" sin llegar a reconocer la naturaleza del crimen.

Los hechos se remontan a 1944, cuando soldados africanos repatriados tras combatir en Europa exigieron el pago de sus salarios atrasados ​​en el campamento de Thiaroye. Su demanda fue brutalmente reprimida por las fuerzas coloniales francesas. Si bien las autoridades de la época admitieron 35 muertes, los historiadores sugieren un número mucho mayor, llegando a 400 víctimas.

Jean-Noël Barrot, ministro francés de Asuntos Exteriores, presente en la ceremonia, reiteró las palabras de Emmanuel Macron, refiriéndose a una "herida abierta en nuestra historia común".

El presidente Faye anunció que este trágico suceso se incluirá en el currículo escolar senegalés, un paso decisivo para recuperar una historia que durante mucho tiempo se había minimizado, o incluso ocultado. Se erigirá un monumento conmemorativo en Thiaroye, así como un centro de documentación e investigación dedicado a los fusileros senegaleses.

En su discurso, Faye enfatizó la importancia de preservar la memoria de estos héroes africanos, evitando cualquier sentimiento de resentimiento. «No se trata de alimentar la ira ni el odio, sino de garantizar el deber de la memoria y la verdad histórica», afirmó.

Docencia e investigación al servicio de la memoria

Hasta la fecha, la enseñanza de la masacre de Thiaroye está prácticamente ausente de los planes de estudio oficiales senegaleses. Las nuevas autoridades están trabajando para subsanar esta deficiencia, con el objetivo de producir materiales educativos y crear bibliotecas accesibles para todos.

Los días 2 y 3 de diciembre se celebrará en Dakar un simposio que reunirá a investigadores senegaleses e internacionales para profundizar en la investigación sobre la masacre. Entre los temas que se abordarán se encuentran la integración de este evento en los programas escolares y la preservación de los archivos históricos.

La masacre de Thiaroye, silenciada durante mucho tiempo, se ha convertido así en un símbolo de unidad y de lucha por la verdad. Al consagrar el 1 de diciembre como el «Día del Tirador», Senegal ha convertido esta fecha en un momento de reflexión colectiva y diálogo con Francia, con el objetivo de reconstruir relaciones basadas en el reconocimiento y la justicia histórica.

Aún queda un largo camino por recorrer para desentrañar los misterios que rodean este suceso, en particular el lugar de entierro de las víctimas. Pero para el presidente Faye, el objetivo es claro: "Hacer de esta tragedia un punto de partida para reinventar nuestra relación con nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro compartido".

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