El papa León XIV inició el sábado 6 de junio una visita de siete días a España, la primera de un pontífice al país desde la de Benedicto XVI en 2011. Recibido en el Palacio Real de Madrid por el rey Felipe VI y la reina Letizia, León XIV marcó de inmediato la pauta de su estancia con su primer discurso público. Hizo un llamamiento a España para que rechace los enfoques identitarios que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos, y advirtió contra las divisiones políticas que debilitan al reino ibérico. El Papa exhortó a los españoles a cultivar la unidad nacional para dar ejemplo a Europa.
Un programa con enfoque social
El programa de esta semana refleja las prioridades del pontificado: migración, pobreza e inclusión social. El sábado, León XIV visitó un centro comunitario en la capital antes de participar en una vigilia de oración cerca del estadio Santiago Bernabéu, donde se esperaban 400.000 personas. El domingo, se prevé que aproximadamente un millón de fieles asistan a una misa al aire libre en la Plaza de Cibeles, un lugar emblemático frecuentado habitualmente por los hinchas del Real Madrid. El pontífice también tiene previsto reunirse con el presidente del Gobierno español durante la semana.
Un mensaje para toda Europa
Esta visita se produce en medio de un declive del catolicismo en España, país que alguna vez fue un bastión de la fe cristiana en Europa. El énfasis puesto en la difícil situación de los migrantes y los problemas de pobreza refleja el deseo del Papa de situar a la Iglesia en el centro de los debates sociales contemporáneos. El mensaje de unidad transmitido a su llegada va dirigido tanto a España como a todo el continente europeo, que enfrenta crecientes tensiones en torno a la identidad y la migración.
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