El koala, un símbolo australiano amenazado por el cambio climático.
El koala, un símbolo australiano amenazado por el cambio climático.

Los koalas, emblemas vivientes de Australia, se encuentran ahora en el centro de una importante preocupación ambiental. Considerados durante mucho tiempo como animales robustos y omnipresentes en los bosques de eucaliptos, su población ha disminuido drásticamente en las últimas décadas. Según estimaciones de la Fundación Australiana del Koala, entre 32 000 y 58 000 ejemplares sobrevivirán en estado salvaje en 2025, en comparación con los varios cientos de miles que existían a principios del siglo XX.

Este marsupial arborícola, reconocible por sus orejas con mechones y su hocico ancho, duerme hasta 20 horas al día. Su dieta es muy especializada: se alimenta casi exclusivamente de hojas de eucalipto, consumiendo aproximadamente 500 gramos diarios. Esta dependencia alimentaria lo hace particularmente vulnerable a los cambios en su hábitat, especialmente a la deforestación y los incendios.

Múltiples amenazas que están acelerando el declive

Los incendios forestales que asolaron Australia entre 2019 y 2020 marcaron un punto de inflexión dramático. Más de 12 millones de hectáreas fueron arrasadas por el fuego, lo que provocó la muerte o el desplazamiento de casi 60 000 koalas, según algunos estudios. En algunas regiones, como Nueva Gales del Sur, se estima que hasta el 30 % de la población local pereció en cuestión de meses, agravando una tendencia ya de por sí alarmante.

Además de estos desastres naturales, persisten otras amenazas. La creciente urbanización fragmenta su hábitat, obligando a los koalas a cruzar carreteras donde con frecuencia sufren atropellos. Cada año, miles de ejemplares resultan heridos o muertos por vehículos o ataques de perros domésticos. Asimismo, la clamidia, una infección bacteriana, afecta hasta al 50 % de los koalas en algunas zonas, provocando ceguera, infertilidad y un aumento de la mortalidad.

La movilización sigue siendo insuficiente ante la emergencia.

Ante esta situación, las autoridades australianas clasificaron oficialmente al koala como especie en peligro de extinción en 2022 en varios estados clave. Se han implementado programas de conservación, que incluyen la protección del hábitat, la plantación de eucaliptos y el desarrollo de vacunas contra enfermedades. Algunos proyectos también buscan crear corredores ecológicos para permitir que las poblaciones aisladas se reconecten.

Los expertos se mantienen cautelosos. El cambio climático, con sequías más frecuentes y temperaturas en aumento, podría reducir aún más la calidad de las hojas de eucalipto y limitar los recursos disponibles. El destino del koala depende ahora de la capacidad de Australia para conciliar el desarrollo humano con la preservación de su patrimonio natural. Sin una acción rápida y coordinada, este animal emblemático podría convertirse en un símbolo de extinción en las próximas décadas.

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