En junio, el Tribunal de Apelación de Douai dio un paso sin precedentes al reconocer la existencia de daños por angustia emocional para una víctima del violador del río Sambre. Dino Scala, quien aterrorizó la región desde la década de 1980 hasta su arresto en 2018, intentó violar a esta limpiadora el 8 de febrero de 2002 en Louvroil. El tribunal otorgó 5.000 euros a la demandante, representada por el abogado Romain Soual. Según Soual, esta es la primera vez que un tribunal de apelación valida la existencia de tales daños en un caso de intento de violación y, en general, en el contexto de un delito en serie.
Dieciséis años de incertidumbre reconocida
El tribunal hizo hincapié en que la víctima había vivido dieciséis años en constante incertidumbre sobre la identidad de su agresor. Este largo periodo de angustia le dejó secuelas permanentes. La mujer desarrolló un miedo persistente a ir sola al trabajo, un síntoma de trauma que se extendió mucho más allá de la agresión en sí.
Esta decisión podría abrir el camino para que otras víctimas de crímenes en serie busquen el reconocimiento de daños similares. El abogado Romain Soual la considera un importante avance en el reconocimiento de las consecuencias psicológicas a largo plazo que sufren las víctimas de agresiones fallidas.
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