Tras más de una semana luchando contra las llamas en el suroeste de Francia, el prefecto de Gironda celebró el viernes el "primer día algo optimista" desde que se desataron los incendios que han obligado a evacuar a 220.000 personas.
Los incendios se declararon hace más de una semana en la región, movilizando a cientos de bomberos para intentar contener su propagación.
La magnitud del desastre sigue siendo considerable: 220.000 personas han sido evacuadas de sus hogares desde que comenzaron los incendios. Los equipos de bomberos continúan sus operaciones sobre el terreno, pero la declaración del prefecto marca un cambio en el tono de las autoridades, que hasta ahora habían sido decididamente alarmistas.
Gironda, un departamento del suroeste de Francia, es una de las zonas más afectadas por estos incendios, que se producen en un contexto de sequía y calor intenso que azota gran parte de Europa este verano.
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