El proyecto de ley de presupuesto para 2025, eje central de la agenda del gobierno de Barnier, comienza su revisión en el Senado este lunes. Rechazado por la Asamblea Nacional en su versión revisada, el texto regresa a los senadores en su forma inicial, la defendida por el poder ejecutivo. Esta etapa es crucial para el primer ministro Michel Barnier, quien cuenta con el apoyo de la mayoría del Senado para mantener a flote su presupuesto.

A diferencia de la Asamblea Nacional, que carece de una mayoría clara, el Senado goza de una sólida coalición. Los 245 senadores de la derecha (LR) y del centro (Unión Centrista, RDSE) forman una base común en torno al gobierno. Este apoyo sin precedentes permite al Senado desempeñar un papel estratégico, en particular a la hora de ajustar ciertas medidas controvertidas. El Primer Ministro, consciente de esta dinámica, ha mantenido numerosas consultas con figuras clave de la cámara alta, entre ellos Gérard Larcher, presidente del Senado, y Jean-François Husson, relator general de Presupuesto.

Medidas clave en debate

El proyecto de ley pretende conseguir un ahorro de 60 millones de euros y reducir el déficit al 5% del PIB en 2025. Entre las medidas propuestas:

Si bien estas medidas cuentan con un apoyo generalizado, el Senado se prepara para modificar ciertos aspectos. Los senadores rechazan el aumento previsto del impuesto a la electricidad debido a su impacto en el poder adquisitivo, pero consideran compensar este rechazo con un aumento del impuesto a la gasolina.

Las autoridades locales en el centro de los debates

El trato a las autoridades locales sigue siendo un importante punto de controversia. El gobierno planea asignar 5 millones de euros, divididos entre una reducción del Fondo de Compensación del IVA (FCTVA) y un impuesto sobre los ingresos de las autoridades locales más grandes. Gérard Larcher propone limitar esta partida a 2 millones de euros, una postura respaldada por la mayoría del Senado. Esta medida busca proteger a las autoridades locales más vulnerables, preservando al mismo tiempo el equilibrio presupuestario.

La aprobación del Senado marca una etapa intermedia antes de una posible reunión de una comisión conjunta entre ambas cámaras. Si se llega a un acuerdo, el proyecto de ley volverá a la Asamblea Nacional, donde el gobierno planea invocar el Artículo 49.3 para aprobar su presupuesto. Esta decisión, si bien estratégica, abre la puerta a una moción de censura, cuyo resultado podría ser peligroso para Michel Barnier.

¿Hacia un reequilibrio político?

Con este proyecto de ley de presupuesto, el Senado se encuentra por primera vez en una posición de fuerza para influir en las principales directrices presupuestarias. Los senadores, comprometidos con su independencia, pretenden aprovechar esta oportunidad para imponer sus propias prioridades, a la vez que demuestran su leal apoyo al gobierno. «El Senado debe asumir su responsabilidad. Por primera vez, es el Senado quien está en condiciones de elaborar el presupuesto», subraya François Patriat, líder de los senadores macronistas.

La votación formal programada para el 12 de diciembre será un primer indicio de la capacidad del Senado para influir en el proyecto de ley. Pero el resultado final, previsto tras la reunión del Comité Conjunto, determinará si esta nueva mayoría en el Senado puede realmente reformular el presupuesto a su gusto.

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