Los viñedos de Champagne sufrieron daños importantes tras varias heladas, con aproximadamente el 40% de los brotes destruidos, según el Comité Interprofessionnel du Vin de Champagne (CIVC). Este es el segundo nivel más alto de pérdidas desde 2003, cuando el 45% de los brotes se vieron afectados.
Este daño se debe principalmente a que el ciclo de crecimiento de la vid se adelantó este año, con la brotación ocurriendo aproximadamente tres semanas antes de lo habitual. Esta precocidad hizo que los brotes fueran particularmente vulnerables a las heladas primaverales.
Las consecuencias para la cosecha aún son inciertas.
Los profesionales indican que aún es demasiado pronto para medir el impacto exacto en la producción, ya que las futuras condiciones climáticas pueden seguir influyendo en el desarrollo de la vid hasta el momento de la cosecha.
Esta situación se produce en un contexto ya de por sí frágil para el sector, marcado por el descenso de los envíos de champán en los últimos años. Sin embargo, la cantidad de uva cosechada no determina directamente la calidad del vino, que depende de todo el ciclo de crecimiento.
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