Jean-Pierre Farandou, ministro de Trabajo, ha rechazado la idea de introducir una "licencia climática" a pesar de la reciente ola de calor en Francia. Al ser preguntado sobre esta medida, exigida por varios sindicatos tras la exposición de numerosos trabajadores a temperaturas peligrosas, afirmó que el país no puede paralizarse en cuanto el termómetro alcance los 30 grados centígrados. El ministro, cuya oficina se encuentra en la Avenida de Ségur, adopta una postura firme sobre este tema delicado en medio del debate actual sobre la adaptación al cambio climático.
Se ha previsto un diálogo social para el otoño.
El ministro declaró, sin embargo, que estaba abierto a dialogar con los interlocutores sociales en cuanto comenzara el nuevo curso académico. Se prevé que estas consultas, previstas para otoño, se centren en la mejora de las condiciones laborales ante el aumento de las temperaturas. De este modo, el gobierno busca un equilibrio entre las necesidades económicas y la protección de los trabajadores, sin recurrir a un cierre generalizado de la actividad.
La reciente ola de calor ha puesto de manifiesto las dificultades que se presentan en numerosas obras de construcción y en diversos sectores expuestos. Se prevé que la adaptación de los horarios laborales, el aumento de los descansos y el suministro de equipos de protección adecuados a los empleados sean temas centrales en las próximas discusiones. El gobierno prefiere centrarse en ajustes sectoriales en lugar de una medida uniforme aplicable a todo el país.
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