El ministro de Educación, Édouard Geffray, anunció el jueves por la mañana en France 2 el cierre de 3.500 escuelas en todo el país. Otras 10.000 funcionan con horarios modificados para proteger a los alumnos de la excepcional ola de calor que azota a la nación. Estas decisiones se producen cuando 49 departamentos se encuentran en alerta roja y las temperaturas superan los 42 °C en algunas zonas. La intensidad de la ola de calor recuerda a la de agosto de 2003, que afectó a casi 35 millones de personas y provocó la declaración de alerta máxima.
Diferencias según la región
Las disparidades en el trato entre las escuelas generan interrogantes. En un mismo departamento en alerta roja, algunas escuelas cierran por completo, mientras que otras permanecen abiertas con solo ajustes menores. Estas discrepancias se deben a una gestión descentralizada: las decisiones recaen en los directores académicos y los alcaldes, en función del estado de los edificios escolares y el equipamiento disponible. La falta de aire acondicionado en la mayoría de las escuelas francesas agrava la situación y pone de manifiesto la escasa inversión en infraestructura.
El lunes pasado, en el punto álgido de la ola de calor, 845 escuelas y universidades cerraron por completo y 1800 modificaron sus horarios. Las cifras publicadas el jueves por el ministro muestran un aumento significativo en las medidas de protección, afectando ahora a un total de 13 500 centros educativos. Cuarenta departamentos adicionales se encuentran en alerta naranja. Se prevé que la situación cambie en los próximos días, ya que diez departamentos pasarán a estar en alerta naranja por tormentas eléctricas a partir del jueves por la tarde.
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