El canciller alemán Olaf Scholz pronuncia su discurso anual de Año Nuevo en la cancillería de Berlín.
El canciller alemán Olaf Scholz posa para fotografías durante la grabación televisiva de su discurso anual de Año Nuevo en la cancillería en Berlín, Alemania, el 30 de diciembre de 2021. Kay Nietfeld/Pool vía REUTERS

Olaf Scholz Boris Johnson se mantiene oficialmente como candidato del Partido Socialdemócrata (SPD) para las elecciones federales alemanas previstas para el 23 de febrero. Esta confirmación llega tras una semana agitada, marcada por los desafíos internos y la aparición de su ministro de Defensa, Boris Pistorius, como posible rival. El jueves por la noche, Pistorius puso fin a toda especulación al anunciar su retirada de la cancillería, poniendo fin a los debates que amenazaban con fracturar al SPD.

"No estoy disponible para el cargo de canciller", declaró Boris Pistorius en un video publicado en YouTube por el SPD. En esta declaración, el ministro de Defensa, la figura política más popular del país, reiteró su apoyo a Olaf Scholz, calificándolo de "excelente canciller" y "buen candidato a canciller". Pistorius también enfatizó la necesidad de dejar de lado las divisiones internas para centrar los esfuerzos en la campaña electoral.

El SPD está en crisis en medio de encuestas desfavorables.

Esta decisión llega en un momento difícil para el SPD, al que se le atribuye solo el 14% de la intención de voto, según una encuesta realizada para la cadena de televisión ARD. Este resultado, históricamente bajo, lo sitúa al partido a la par de Los Verdes y muy por detrás de la oposición conservadora, que lidera con un 33%, y de la extrema derecha, con un 19%. Estas preocupantes cifras han alimentado las críticas contra Olaf Scholz dentro de su propio partido. Algunos parlamentarios habían pedido la sustitución del canciller saliente por Boris Pistorius, considerado un candidato más fuerte, con el apoyo del 60% de los alemanes, frente a solo el 21% de Scholz.

A pesar de este contexto desfavorable, Olaf Scholz se mantiene firme, aunque debilitado. «Este episodio ha generado una creciente incertidumbre en el SPD, así como irritación entre los votantes», admitió Boris Pistorius, aclarando que nunca tuvo intención de ser él quien iniciara estas conversaciones.

Una campaña bajo presión

El SPD se prepara ahora para una compleja campaña electoral. El colapso de la coalición gobernante a principios de noviembre, provocado por la salida del partido liberal FDP en medio de desacuerdos sobre la gestión de la crisis económica, precipitó la convocatoria de elecciones anticipadas. En este contexto, Olaf Scholz intenta reposicionar su candidatura enfatizando su cautela respecto al apoyo militar a Ucrania, una estrategia que está resultando divisiva.

Inspirándose en el pacifismo aún profundamente arraigado en la opinión pública alemana, Scholz se opone al suministro de misiles de largo alcance a Ucrania, una decisión aprobada por el 61% de los alemanes, pero criticada tanto por aliados occidentales como por oponentes políticos. «Los ciudadanos tendrán que decidir si el decidido pero cauteloso apoyo que propongo puede mantenerse o no», declaró esta semana.

Una victoria incierta

Para Olaf Scholz, el camino hacia un segundo mandato se presenta plagado de obstáculos. Si bien la retirada de Boris Pistorius representa una victoria temporal, su baja popularidad y las divisiones internas en su partido lastran considerablemente sus posibilidades de éxito. Le queda poco tiempo para revertir la tendencia y convencer a los votantes de que su liderazgo aún puede ofrecer un futuro al SPD, a pesar del sombrío panorama electoral.

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