En Poissy, el último bastión del ensamblaje de automóviles en la región de Île-de-France, comienza un nuevo capítulo: Stellantis cesará la producción de automóviles a partir de 2029, con el cierre definitivo de las líneas de producción a finales de 2028. Actualmente, la planta ensambla los Opel Mokka y DS3, un símbolo tanto como una realidad industrial. En los últimos meses, la incertidumbre se cernía sobre el ambiente, circulaban rumores y los equipos esperaban cualquier señal. Esta vez, es oficial, confirmado por la dirección. Para el fabricante, esto significa reorganizar la producción en Europa, adaptándose a la evolución de las gamas de productos y los volúmenes de producción.
Fin de las líneas de montaje, comienzo de otra fábrica.
El meollo de la cuestión sigue siendo el empleo. Stellantis promete una reconversión "sin despidos" y destina 100 millones de euros a la transformación de la planta, centrándose en actividades más discretas pero estratégicas: repuestos para las demás fábricas del grupo, economía circular, reacondicionamiento de vehículos usados, preparación de automóviles y pequeños vehículos comerciales para profesionales y flotas de empresas, sin olvidar una instalación de impresión 3D.
El grupo prevé una reducción de personal debido a las jubilaciones, con 1200 trabajadores anunciados para finales de 2028, frente a los 1925 actuales, teniendo en cuenta que unos 1580 empleados trabajan actualmente dependiendo de las ausencias, y con el objetivo de alcanzar unos 1000 puestos de trabajo para 2030. En teoría, la transición se concibe como fluida, casi quirúrgica; en la práctica, Poissy aprenderá a vivir sin el ruido de las cadenas de montaje, con una promesa que cumplir y un nuevo modelo que gestionar.
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