Paprec comparece ante el tribunal tras el accidente de Lansargues, en un juicio sobre seguridad laboral.
Paprec comparece ante el tribunal tras el accidente de Lansargues, en un juicio sobre seguridad laboral.

El grupo Paprec comparece ante el tribunal penal de Montpellier para ser procesado por incumplimiento de las normas de seguridad y lesiones involuntarias derivadas del accidente laboral que truncó la carrera de Paul Masselin, entonces trabajador temporal en la planta de reciclaje de Lansargues, en la región de Hérault, en la primavera de 2022. El caso llegó tarde, tras haber sido aplazado una vez, pero regresa con los mismos cargos graves y concretos.

Retrocedamos al 8 de abril de 2022. Paul Masselin, ahora de 27 años, trabajaba en el turno de la mañana como técnico de mantenimiento temporal tras diez meses en la planta. Estaba trabajando en una máquina de succión de bolsas cuando, según su relato, esta se reinició. Su brazo quedó atrapado y su cuero cabelludo se desgarró. Los rescatistas tardaron varios minutos en liberarlo; luego llegó el helicóptero, el hospital y pasó varios días en coma inducido.

Desde entonces, el hombre ha vivido con secuelas físicas y psicológicas, y su recuperación avanza a paso de tortuga. Dice que espera que la audiencia calme la ira que aún siente, esa que suele surgir tras accidentes laborales graves cuando las respuestas tardan en llegar. Como bien sabe el lector, estas tragedias distan mucho de ser abstractas; se arraigan en los cuerpos, en las noches y, a veces, en las familias.

En el taller, una máquina, un gesto y una vida después.

En el centro del debate, un informe de la inspección laboral destaca fallos de funcionamiento, como la falta de formación de los empleados y las "no conformidades de diseño" de la máquina. El mismo tipo de equipo también estuvo implicado en otro caso, el de la muerte de Jules Pertet un año después en la planta vecina de Nîmes, en la región de Gard, donde Paprec y el director de la planta fueron condenados a finales de marzo por "homicidio involuntario", antes de que la empresa apelara. Estos casos, presentados en paralelo, plantean una cuestión sencilla, casi cruda, sobre la gestión del riesgo en el día a día.

Por su parte, Paprec sostiene que en Lansargues se aplicaban procedimientos de seguridad estrictos, incluyendo la norma de cortar el suministro eléctrico antes de cualquier intervención. Según el grupo, Paul Masselin no siguió esta instrucción básica. Es aquí donde suelen comenzar los procesos judiciales: error individual, fallo organizativo, formación insuficiente, maquinaria mal diseñada, actuación precipitada… el tribunal deberá decidir, basándose en los hechos y las responsabilidades correspondientes.

Este juicio, en última instancia, va más allá de un lugar y un nombre. Aborda la contratación de personal temporal, la transmisión de instrucciones, la implacabilidad de la maquinaria y el valor de una cultura de seguridad cuando la rutina se instala. En Montpellier, el tribunal dictará sentencia y la industria del reciclaje, por su parte, deberá rendir cuentas por una simple promesa: que la próxima intervención de mantenimiento no termine con sirenas sonando.

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