Tras meses de presión, Nestlé Waters anunció la sustitución del controvertido sistema de microfiltración utilizado en su planta de Vergèze, en la región de Gard, para la producción de su agua Perrier. Las autoridades sanitarias habían considerado que el sistema de 0,2 micras no cumplía con las normativas porque alteraba la "composición microbiana natural" del agua, infringiendo así la normativa que rige las aguas minerales. Un nuevo filtro de 0,45 micras se instaló a tiempo, antes del plazo establecido por el prefecto.
El escándalo del agua Perrier es una vergüenza incluso para el Estado
Este revés técnico no basta para calmar la tormenta política. El senador socialista Alexandre Ouizille denunció la complicidad de las autoridades públicas en lo que considera un fraude a gran escala: el Estado supuestamente aprobó tratamientos prohibidos ya en 2023, a pesar de las advertencias de la Agencia Regional de Salud (ARS). Desde el verano de 2024, varios informes contundentes han revelado contaminación bacteriana en las instalaciones de Perrier, lo que pone en duda la capacidad del grupo para cumplir con los requisitos de la denominación de agua mineral natural.
Hay mucho en juego para Nestlé: conservar la etiqueta "Perrier" como agua mineral natural. Sin embargo, expertos comisionados por la prefectura de Gard ya han emitido un dictamen desfavorable sobre el uso continuado de esta denominación. La decisión, inicialmente prevista para el 7 de agosto, podría retrasarse debido a la nueva solicitud del grupo.
En un intento por mejorar su imagen, Nestlé ha anunciado una inversión de 25 millones de euros a lo largo de cinco años para mejorar la gestión de los recursos hídricos. Sin embargo, actualmente no hay garantía de que el prefecto apruebe la conformidad del nuevo sistema de filtración con la normativa europea.