La cadena francesa Minelli se prepara para cerrar definitivamente sus puertas a finales de mes. Tras varias semanas bajo administración judicial, la marca no ha logrado encontrar un comprador capaz de garantizar la continuidad de su red de tiendas. Los establecimientos restantes cerrarán el 30 de mayo, poniendo fin a una marca que ha sido un referente en los centros urbanos y centros comerciales franceses durante décadas.
Las diversas ofertas presentadas en los últimos días no han generado ninguna perspectiva de una reanudación integral de las operaciones. Según los informes iniciales, varios candidatos se han limitado a gestionar unos pocos establecimientos aislados o a operar la marca, sin asumir compromisos significativos en cuanto a puestos de trabajo o al mantenimiento de toda la red.
Un nuevo revés para el comercio minorista tradicional.
Este cierre ilustra las dificultades que sigue afrontando el sector de la ropa y el calzado, que se enfrenta a la disminución del flujo de clientes en las tiendas físicas, el auge de las compras en línea y un comportamiento del consumidor más cauteloso. Al igual que otros minoristas antes que él, Minelli sucumbió a la combinación de altos costos, mayor competencia y un mercado debilitado desde hace varios años.
El anuncio ha generado fuertes reacciones entre los empleados y los clientes fieles de la marca, tradicionalmente asociada a una oferta asequible de gama media. Para muchos empleados, el cierre de las tiendas supone el fin de una trayectoria profesional, en algunos casos forjada a lo largo de varias décadas, en un panorama minorista francés ya marcado por una serie de quiebras y reestructuraciones.
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