Dealinka, la startup que quiere evitar que los productos no vendidos acaben en la trituradora.
Dealinka, la startup que quiere evitar que los productos no vendidos acaben en la trituradora.

A veces, todo se reduce a unas pocas celdas de una hoja de cálculo. Dealinka, una startup fundada en 2023 por Alexis Raspilair y Ramil Alvarez, se ha especializado en resolver un problema complejo pero de gran magnitud: qué hacer con los artículos no alimenticios sin vender cuando su volumen ya no cabe en el maletero de un coche, sino que ocupa almacenes enteros. La empresa acaba de recaudar 6,5 millones de euros para fortalecer su solución, con una promesa que, si bien suena sencilla en teoría, resulta mucho más compleja en la práctica: evitar la destrucción mediante la organización de donaciones a gran escala.

El mercado sigue fragmentado, sobre todo en lo que respecta a grandes cantidades. «La gente cree que donar es fácil. Y lo es cuando se trata de una caja para donar a una organización benéfica local, pero cuando hablamos de miles de palés, la cosa se complica», resume Alexis Raspilair. Un ejemplo bastante llamativo: un cliente del sector sanitario quería redistribuir 14 semirremolques de productos de higiene, pero la organización benéfica a la que iba dirigido solo pudo aceptar un palé. Este tipo de discrepancias convierten una buena intención en un callejón sin salida logístico.

Sí, generosos… pero no 14 semirremolques.

Donar, sí… ¡pero no 14 semirremolques! En la práctica, las empresas proporcionan a Dealinka un inventario detallado de sus productos no vendidos, incluyendo cantidades, valores y categorías. La startup utiliza una plataforma propia para identificar organizaciones benéficas capaces de recibir rápidamente los volúmenes, teniendo en cuenta la capacidad de almacenamiento, la ubicación y los productos que aceptan. «El objetivo con el stock que está en París no es venderlo en Marsella», señala el pragmático cofundador. Dealinka coordina entonces la cadena logística, incluyendo el transporte y la documentación reglamentaria y fiscal, con el objetivo de encontrar una solución en 48 horas y finalizar la transacción en unos diez días.

Las cifras presentadas dan una idea del ritmo: 5,1 millones de euros en ingresos en 2025, casi 800 operaciones, aproximadamente 45 000 palés procesados ​​y más de 31 millones de euros en donaciones redistribuidas. Dealinka también cuenta con una red de 1200 asociaciones colaboradoras, desde equipos médicos hasta repuestos, con la ambición de integrar la redistribución directamente en las cadenas de suministro de las empresas, como un reflejo industrial en lugar de una acción puntual tomada en una emergencia cuando el almacén está desbordado.

Cuando la logística se convierte en una herramienta para combatir el desperdicio

Con la nueva financiación, la empresa planea acelerar su expansión internacional, contratar profesionales de ventas y fortalecer su tecnología. Ha pasado de dos fundadores a 64 empleados en tres años y tiene como objetivo varios países europeos. En cuanto a la inteligencia artificial, Dealinka adopta un enfoque prudente: «El objetivo no es desarrollar aplicaciones llamativas y superficiales», advierte Alexis Raspilair, quien promete un enfoque «limpio e inteligente». En Francia, donde la presión regulatoria y la opinión pública impulsan los esfuerzos para reducir los residuos, una cosa es segura: la batalla se ganará menos con eslóganes que con muelles de carga eficientes y un modelo capaz de competir con las grandes corporaciones.

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