El fabricante de automóviles alemán Porsche ha anunciado el próximo cierre de tres filiales como parte de una importante reestructuración estratégica destinada a reorientar al grupo hacia su negocio principal: la automoción. La marca, con sede en Stuttgart, indicó el viernes que se recortarán más de 500 puestos de trabajo, en un contexto de desaceleración del mercado de vehículos eléctricos de alta gama.
Entre las entidades afectadas se encuentra Cellforce, una empresa especializada en baterías de alto rendimiento. La filial, que ya se había centrado exclusivamente en la investigación y el desarrollo desde que cesó su producción el año pasado, desaparecerá por falta de perspectivas suficientemente viables. Aproximadamente cincuenta puestos de trabajo están en riesgo.
Porsche también cerrará su división de bicicletas eléctricas.
El grupo también pondrá fin a las operaciones de Porsche eBike Performance, empresa dedicada al desarrollo de sistemas de propulsión para bicicletas eléctricas de alta gama. Las plantas de Ottobrunn, cerca de Múnich, y Zagreb (Croacia) cerrarán sus puertas, lo que supondrá la pérdida de aproximadamente 350 puestos de trabajo. La filial Cetitec, especializada en software de comunicación de datos para Porsche y Volkswagen, también se disolverá, eliminando cerca de 90 puestos de trabajo en Alemania y Croacia.
Presionada para reducir costes, Porsche ya había anunciado a principios de 2025 la eliminación de 1900 puestos de trabajo en otras áreas del grupo. El fabricante ahora aspira a una reducción del 15 % de su plantilla para 2029, dando prioridad a las bajas voluntarias.
La transición eléctrica se está ralentizando.
Porsche ha revisado significativamente su estrategia en los últimos meses tras observar que la transición global a los vehículos eléctricos avanza más lentamente de lo previsto. Por ello, el fabricante ha decidido centrarse de nuevo en los motores de combustión interna e híbridos, especialmente para sus modelos deportivos y de lujo.
Esta reestructuración llega en un momento difícil para la industria automovilística alemana, que se enfrenta a una desaceleración en el mercado chino, a la competencia de los fabricantes asiáticos y a la disminución de la rentabilidad de las enormes inversiones en vehículos eléctricos.
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