Heineken ha eliminado aproximadamente 3.000 puestos de trabajo en el primer semestre de 2026 como parte de su amplio plan de reestructuración. La segunda cervecera más grande del mundo, después de AB InBev, presenta esta reducción de plantilla como un paso importante en su transformación interna, cuyo objetivo es aumentar la productividad y lograr un ahorro significativo de costes.
El grupo holandés, que actualmente emplea a casi 85.000 personas en todo el mundo, anunció en febrero la eliminación de entre 5.000 y 6.000 puestos de trabajo en un plazo de dos años. Según su director financiero, Harold van den Broek, esta reorganización afecta a toda la empresa y no se basa en objetivos específicos impuestos a determinadas regiones.
Los resultados financieros están mejorando
Estos recortes de empleo se producen en un contexto en el que el beneficio neto de Heineken aumentó un 10,2 % en el primer semestre del año, alcanzando los 1,26 millones de euros, frente a los 1,16 millones del año anterior. El volumen total de bebidas vendidas también aumentó un 1,6 %, hasta los 142,8 millones de hectolitros, gracias al buen desempeño en Asia-Pacífico, África y Oriente Medio. Sin embargo, las ventas de cerveza disminuyeron ligeramente un 0,1 %.
Heineken mantiene sus objetivos para todo el año y prevé un crecimiento de entre el 2 % y el 6 % en su beneficio operativo ajustado. No obstante, el grupo se mantiene cauto ante la incertidumbre económica y geopolítica. Mientras tanto, el 1 de octubre asumirá el cargo un nuevo equipo directivo, cuando el brasileño Rafael Oliveira suceda a Dolf van den Brink como consejero delegado.
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