Esta cifra no suele acaparar los titulares, pero es muy significativa: "unas treinta" empresas ya han iniciado los trámites de desempleo parcial en Francia, según declaró el ministro de Trabajo, Jean-Pierre Farandou, el martes 7 de abril en Europe 1 y CNews.
Sin prisas, insiste, "no hay una avalancha de solicitudes". Sin embargo, el impacto se siente donde más duele: en los gastos. Los precios del combustible suben, los costos siguen la misma tendencia, e incluso si "el negocio aún no se ha derrumbado", la gerencia está empezando a tomar precauciones antes de la tormenta.
Combustible, cancelaciones, listas de espera: sectores en alerta.
Detrás de esta postura prudente, el gobierno está dispuesto a asumir parte de los costos: Jean-Pierre Farandou menciona la cobertura de los gastos de las medidas directamente relacionadas con la crisis, por un monto estimado de 70 millones de euros. El turismo y los viajes parecen ser de los primeros sectores afectados, con viajes cancelados que han trastocado los planes de viaje.
En materia energética, el ministro intentó tranquilizar a la ciudadanía: por el momento no existen problemas de suministro "ni de combustible ni de gas", y la escasez local se debe principalmente a compras preventivas. Por lo tanto, el panorama sigue siendo complejo, con una economía resiliente y cierta inquietud ocasional, lo que deja una incógnita en el aire para las próximas semanas: ¿cuánto más se podrá absorber el aumento de los costes antes de que el desempleo parcial se generalice?
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