En un congreso celebrado este sábado en Nagykanizsa, Peter Magyar, líder del partido opositor Tisza, presentó las líneas generales de un ambicioso plan económico denominado "New Deal Húngaro". Esta iniciativa, que se basa en una inversión pública masiva y una gobernanza económica predecible, busca reactivar la estancada economía húngara. Magyar especificó que este programa se implementaría si su partido gana las elecciones parlamentarias previstas para el próximo año.
Ubicado en la centroderecha, el partido Tisza, relativamente nuevo en la escena política húngara, se considera ahora la principal fuerza de oposición al primer ministro Viktor Orbán. Tras quince años en el poder, el líder nacionalista se enfrenta a crecientes dificultades para revitalizar una economía afectada por una inflación persistente, una moneda debilitada y un clima de inversión considerado incierto.
Peter Magyar prometió una política económica seria y predecible que, según él, restauraría la confianza de los inversores e impulsaría el crecimiento. Subrayó la necesidad de reconstruir la credibilidad de las instituciones públicas y estabilizar las finanzas estatales, a la vez que se apoya a los hogares y las empresas en dificultades.
Este discurso se produce en medio de un creciente descontento entre los votantes, alimentado por la desaceleración económica, el aumento del coste de la vida y las persistentes tensiones con la Unión Europea. El gobierno de Orbán, a menudo criticado por su autoritarismo y sus enfrentamientos con Bruselas sobre el Estado de derecho, está viendo caer su popularidad en las encuestas.
El partido Tisza parece estar aprovechando este impulso. Las encuestas recientes le otorgan una sólida ventaja sobre el Fidesz de Viktor Orbán, aunque el resultado de las elecciones sigue siendo incierto en un panorama político polarizado. Magyar, abogado de profesión y una figura emergente en la política húngara, pretende representar una alternativa moderada pero modernizadora.
En su discurso, también destacó la importancia de restablecer las relaciones con los socios occidentales de Hungría y fortalecer la integración europea, marcando una ruptura con la controvertida diplomacia seguida por Orban, en particular su acercamiento a Moscú y Pekín.
La promesa de un "New Deal húngaro" busca movilizar a un electorado cansado del estancamiento económico y las tensiones políticas. Queda por ver si este impulso se traducirá en un cambio genuino en las altas esferas del gobierno en las elecciones de 2026.