El canciller argentino, Gerardo Werthein, presentó su renuncia el miércoles, a pocos días de las elecciones legislativas de mitad de período. El anuncio fue realizado por la presidencia argentina, sin que se ofreciera ningún motivo oficial. Esta renuncia marca la segunda salida del cargo desde que el presidente Javier Milei asumió el cargo hace menos de dos años.
Gerardo Werthein, influyente empresario y exembajador argentino en Estados Unidos, había sido designado para encabezar la diplomacia argentina con el fin de fortalecer los lazos económicos y políticos del país con Washington y sus socios del MERCOSUR. Su repentina salida se produce en un momento particularmente delicado para el gobierno, mientras el presidente Milei intenta consolidar su poder ante una oposición revitalizada.
Aún no se ha proporcionado información sobre la identidad de su sucesor. Esta vacante al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores podría complicar la gestión de los asuntos diplomáticos y comerciales de Argentina, en particular las negociaciones económicas en curso con sus vecinos regionales y las instituciones financieras internacionales.
Desde su llegada al poder, Javier Milei ha seguido una política exterior caracterizada por una orientación promercado y vínculos más estrechos con Estados Unidos e Israel, manteniendo al mismo tiempo cierta distancia de los regímenes de izquierda en América Latina. La renuncia de Werthein, percibido como un estrecho colaborador del presidente, podría debilitar esta estrategia diplomática en vísperas de unas elecciones cruciales para el partido gobernante.
La salida del canciller se produce en un clima político tenso, en un contexto de persistente crisis económica y creciente descontento social. A pocos días de las elecciones, esta renuncia podría añadir más incertidumbre al panorama político argentino.