Parcoursup: la recta final de las postulaciones y una oleada de adrenalina en las familias
Parcoursup: la recta final de las postulaciones y una oleada de adrenalina en las familias

Falta un minuto para la medianoche y miles de cursores tiemblan sobre el botón de "enviar". Los solicitantes de Parcoursup (estudiantes de último año de secundaria y estudiantes que buscan cambiar de carrera) tienen hasta el jueves 12 de marzo a las 23:59 para enviar sus opciones en la plataforma, con una regla aparentemente sencilla: un máximo de 10 opciones, sin clasificar, de entre casi 25.000 programas ofrecidos. Hay una excepción, que lo cambia todo para ciertos perfiles: los programas de aprendizaje, para los cuales se puede solicitar durante todo el proceso.

Tras este calendario tan bien engrasado se esconden decisiones que no son nada abstractas. Para muchos, elegir una licenciatura, un diploma técnico de dos años (BTS) o un diploma universitario en tecnología (BUT) implica elegir una ciudad, un ambiente, un presupuesto y, a veces, incluso la distancia emocional de la familia. En las zonas rurales, la ecuación se vuelve rápidamente personal: ir a estudiar lejos también implica aceptar alojamiento, transporte, la posibilidad de la soledad; en resumen, todo lo que no pide la solicitud, pero que la vida misma exige.

Una máquina de tomar decisiones… que también genera estrés

Una máquina de selección… que también genera estrés. Tras la fecha límite de solicitud, el estrés no desaparece: cambia de forma. Los solicitantes tienen hasta el 1 de abril para completar su solicitud y confirmar sus opciones: declaración de intenciones, secciones sobre actividades e intereses, documentos solicitados por las instituciones… El Ministerio recomienda diversificar las solicitudes, consultar las descripciones de los cursos, los prerrequisitos y las tasas de aceptación, y buscar orientación en institutos o servicios de orientación profesional. En teoría, todo está ahí; en realidad, muchos se debaten entre consejos contradictorios y el miedo a equivocarse con la estrategia.

Las primeras respuestas llegarán en junio, y es entonces cuando el sistema Parcoursup vuelve a politizarse. Según el Ministerio de Educación Nacional, para 2025, casi el 92 % de los 650 000 estudiantes de secundaria que presentaron una solicitud habían recibido al menos una oferta. Una cifra tranquilizadora, pero que no borra la sensación: el 84 % de los estudiantes de secundaria aún encuentra el proceso estresante. Esta es la paradoja francesa: un sistema diseñado para evitar el proceso de selección aleatorio de la APB y para proporcionar mejor información… pero que sigue acelerando el corazón, porque introduce la escasez (de plazas, programas y alojamiento) en medio de la vida familiar.

En definitiva, Parcoursup se asemeja a una gran intersección iluminada por luces de neón: ves las señales, entiendes el mapa, pero dudas a la hora de comprometerte. Por lo tanto, los próximos días dependerán de los detalles más pequeños, ya sea una declaración personal o una solicitud de respaldo añadida a última hora. Y después de abril, cuando se revisen las solicitudes, surgirá otra pregunta, más sutil: ¿puede el sistema realmente aliviar la ansiedad que contribuye a crear?

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