Los exámenes de bachillerato podrían experimentar una revolución tecnológica en los próximos años. Actualmente, se está probando en varios institutos franceses un software de inteligencia artificial capaz de leer, calificar y comentar los trabajos de los alumnos. Cada año, aproximadamente 80.000 examinadores comparten la responsabilidad de corregir los exámenes de tres millones de estudiantes de último curso. Ante esta considerable carga de trabajo, están surgiendo soluciones digitales para agilizar el proceso de calificación.
Un experimento limitado a contenedores blancos.
El experimento se realiza principalmente con exámenes simulados, lo que permite evaluar la fiabilidad de estas herramientas sin afectar a los resultados oficiales. Los profesores franceses ya están familiarizados con estas tecnologías: casi el 40 % de ellos declaró en 2023 utilizar inteligencia artificial para diversas tareas docentes. Los desarrolladores de este software destacan el importante ahorro de tiempo para los examinadores, quienes podrían centrarse en brindar apoyo pedagógico en lugar de en la calificación mecánica.
Preguntas sobre generalización
A pesar de las promesas hechas, una rápida adopción generalizada de estos sistemas parece improbable. Persisten las dudas sobre la capacidad de la inteligencia artificial para evaluar la sutileza de un argumento o la originalidad de una idea. También surge la cuestión de la equidad entre los candidatos, así como la del valor educativo de la calificación automatizada. Las autoridades educativas se muestran cautelosas ante esta innovación, que podría transformar profundamente uno de los rituales más simbólicos del sistema escolar francés.
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