Zagreb lanza sus taxis autónomos, los primeros en Europa.
Zagreb lanza sus taxis autónomos, los primeros en Europa.

En Zagreb, ahora puedes subirte a un taxi que no te saluda. En su lugar, una pantalla muestra "Esperando pasajero. Salida a la llegada". Desde principios de abril, la capital croata se ha atribuido un hito europeo: la autorización para que los taxis autónomos circulen por la ciudad. El servicio, lanzado por la empresa croata Verne con una flota de diez vehículos, se basa en la tecnología de conducción autónoma desarrollada por la empresa china Pony.ai, lo que demuestra que la competencia también se da en las alianzas industriales, no solo en la legislación.

En la práctica, el pasajero pulsa una pantalla para iniciar el viaje. En el interior, la tecnología es impresionante: 14 cámaras, nueve lidars y cuatro radares, con un alcance de lectura ambiental anunciado de hasta 650 metros. Y a veces, el vehículo habla: «Disculpe, tuvimos que frenar», explica tras frenar debido a que un vehículo que venía de frente cruzó una línea continua. Por ahora, un conductor permanece en la cabina, pero Verne aspira a la autonomía total para finales de año, una promesa tan emocionante como exigente, ya que requiere que el algoritmo pueda compartir la carretera día tras día.

Un coche que pide disculpas, un cuadro que se escribe a sí mismo kilómetro a kilómetro.

Desde el anuncio del 8 de abril, aproximadamente 300 personas ya han probado estos robotaxis, según la compañía, y más de 4.000 se han inscrito en la lista de espera. El precio está diseñado para atraer usuarios: 1,99 € por viaje, una tarifa plana pensada para captar la atención de los curiosos y recabar opiniones antes de realizar ajustes. El área de servicio se limita al centro de la ciudad, Novi Zagreb y el aeropuerto, y se ha anunciado una expansión gradual sujeta a una validación exhaustiva. Verne asegura que hasta el momento no se han registrado accidentes. El servicio está disponible a través de la aplicación de Verne y se espera que pronto llegue a Uber, un paso simbólico: pasar de la fase experimental a la plataforma habitual.

Detrás de este experimento se esconde una batalla europea: cómo desarrollar servicios comerciales cuando la seguridad, la responsabilidad en caso de accidente y la aceptación pública siguen siendo primordiales. Verne, fundada en 2019 dentro del grupo Rimac y nombrada en homenaje a Julio Verne, afirma estar en conversaciones con once ciudades de la Unión Europea, Gran Bretaña y Oriente Medio. El proyecto también depende de importantes recursos: la Comisión Europea ha aprobado 179 millones de euros en financiación para el desarrollo de la movilidad urbana eléctrica y autónoma, de los cuales Verne afirma haber utilizado 89,7 millones, además de haber recaudado más de 100 millones de euros de inversores privados. Zagreb ha abierto la puerta; queda por ver cuántas capitales la seguirán y con qué rapidez, porque en este tema la confianza se gana en los semáforos, no con comunicados de prensa.

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