Estados Unidos y Japón confirmaron la semana pasada una intervención coordinada en los mercados de divisas después de que el yen alcanzara su nivel más bajo en 40 años. Esta es la primera acción conjunta de este tipo desde 2011.
El mes pasado, el yen alcanzó los 164 yenes por dólar, su nivel más alto en cuatro décadas. Ante esta depreciación, Tokio y Washington actuaron de forma coordinada el viernes pasado para recomprar la moneda japonesa. Ambos gobiernos confirmaron la operación el lunes, y el Ministerio de Finanzas japonés declaró que esta intervención tenía como objetivo "contrarrestar la excesiva volatilidad y las fluctuaciones desordenadas del yen en los últimos meses".
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, publicó un mensaje en las redes sociales para elogiar las "acciones decisivas" de Japón y reafirmar su "firme apoyo" para corregir la "subvaluación sustancial" del yen. Donald TrumpPor su parte, el domingo resumió la situación a los periodistas: "Tienen un yen debilitado y necesitaban un poco de ayuda. Siempre estamos ahí para Japón".
Según datos del Banco de Japón, Tokio vendió casi 59 millones de dólares para comprar yenes ya el jueves, antes de la intervención conjunta del día siguiente. La cantidad comprometida por Washington no se ha revelado oficialmente, pero una fotografía tomada durante una reunión del gabinete estadounidense el viernes muestra un bloc de notas frente a Bessent, en el que se leía: "Tareas pendientes: comprar yenes japoneses, entre 5 y 10 millones de dólares".
La última intervención coordinada entre ambos países data de marzo de 2011, cuando actuaron conjuntamente para debilitar el yen tras el devastador terremoto y tsunami que azotaron el este de Japón. En esta ocasión, el objetivo es el opuesto: frenar la caída de la moneda.
Shigeto Nagai, jefe del área de economía japonesa en Oxford Economics, explica que Washington accedió a participar porque "respeta sus intereses nacionales, ofreciendo la perspectiva de importantes beneficios a bajo costo". Anticipa que ambos países continuarán interviniendo "de forma intermitente y coordinada durante algún tiempo". Según él, "aunque el volumen real de intervención no sea particularmente alto, la prolongada vigilancia será eficaz para disuadir a los especuladores".
La debilidad estructural del yen se debe principalmente a la diferencia en las tasas de interés entre Japón y otras economías importantes. El Banco de Japón elevó su tasa de interés de referencia al 1% en junio pasado, su nivel más alto desde septiembre de 1995, mientras que la Reserva Federal de Estados Unidos mantiene su tasa en un rango de entre 3,50% y 3,75%. Esta diferencia hace que la moneda japonesa sea menos atractiva para los inversores internacionales. Japón también sufre un prolongado declive demográfico, baja productividad y una fuerte dependencia de las importaciones de energía denominadas en dólares.
Tras las declaraciones de Trump el domingo, el dólar cayó un 0,2% hasta los 157,07 yenes, muy por debajo de su máximo de 164 yenes del mes pasado. Posteriormente, la cotización se recuperó hasta los 157,70 yenes tras un comunicado del Ministerio de Finanzas japonés. Ambos gobiernos indicaron que no dudarían en realizar nuevas intervenciones conjuntas si fuera necesario.
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