Línea ferroviaria de alta velocidad del suroeste: Sébastien Lecornu marca el rumbo, 500 millones sobre la mesa.
Línea ferroviaria de alta velocidad del suroeste: Sébastien Lecornu marca el rumbo, 500 millones sobre la mesa.

Este jueves 7 de mayo, en Toulouse, Sébastien Lecornu pronunció una frase que resonó con fuerza: el proyecto de tren de alta velocidad en el suroeste, de Burdeos a Toulouse y luego de Burdeos a Dax, es ahora irreversible. Esta declaración no fue hecha a la ligera. Acompañó la firma de un memorando de entendimiento con los representantes electos de los municipios afectados, quienes han estado en vilo en los últimos meses ante la amenaza de una menor inversión estatal.

Para dar mayor solidez a la promesa, la oficina del Primer Ministro anunció la liberación de "casi 500 millones de euros" para iniciar los procesos de licitación. En la ecuación financiera, el Estado mantiene el 40% del presupuesto, al igual que las autoridades locales, mientras que se espera que la Unión Europea contribuya con el 20%, un acuerdo destinado a garantizar la estabilidad en un período en el que la estabilidad se ha convertido en un bien escaso.

Un cheque para tranquilizar, un calendario que se extiende indefinidamente.

Sin embargo, la irreversibilidad política pronto choca con la realidad: las restricciones presupuestarias, la falta de mayoría en la Asamblea Nacional y el mandato presidencial de cinco años. El Primer Ministro asume la responsabilidad, considerando impensable permanecer inactivo en materia de transporte, rodeado por el Ministro de Transportes Philippe Tabarot, Françoise Gatel, David Amiel y Jean Castex para proyectar una imagen de frente unido. En la práctica, la oposición se mantiene firme, especialmente las asociaciones ecologistas que exigen la modernización de las líneas existentes y cuestionan el impacto del proyecto de construcción.

Y la factura podría dispararse: el Consejo Asesor de Infraestructuras prevé un aumento de alrededor del 20%, con un coste estimado de 14 millones de euros en 2020, y un calendario revisado, con la puesta en marcha prevista para 2035 para el tren Burdeos-Toulouse y para 2042 para el Burdeos-Dax. El mensaje es claro: el tren ya ha partido… pero podría tardar más de lo previsto en llegar a su destino.

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