Las negociaciones en torno a la adquisición de SFR por parte del consorcio formado por Bouygues Telecom, Iliad y Orange se han prorrogado hasta el 5 de junio, lo que evidencia las fuertes tensiones que rodean una de las mayores convulsiones del sector de las telecomunicaciones francés en más de una década.
Inicialmente, se esperaba que las negociaciones exclusivas concluyeran a mediados de mayo, después de que Patrick Drahi aceptara una oferta valorada en aproximadamente 20,35 millones de euros. Sin embargo, la complejidad de la división de los activos de SFR, junto con numerosos problemas regulatorios, llevó a las partes a prolongar las conversaciones.
El desmantelamiento histórico de las telecomunicaciones francesas
El plan prevé el desmantelamiento total de SFR entre los tres operadores competidores. Según las líneas generales ya mencionadas, Bouygues Telecom adquiriría aproximadamente el 42% de los activos, Iliad-Free alrededor del 31% y Orange casi el 27%. Las actividades de consumo, empresariales, de infraestructura de fibra y de frecuencias móviles se repartirían entre los tres grupos.
El acuerdo reduciría el mercado francés de cuatro a tres grandes operadores de telefonía móvil, una transformación significativa para un sector marcado por intensas guerras de precios desde la llegada de Free en 2012. Las autoridades de competencia francesas y europeas aún deben aprobar el proyecto en su totalidad, un paso que dista mucho de estar garantizado.
El empleo, la competencia y los precios son el centro de las preocupaciones.
Esta posible adquisición ya está generando una gran preocupación social. Los sindicatos de SFR temen pérdidas sustanciales de empleo entre los aproximadamente 8.000 empleados del grupo. Algunos representantes creen que, a pesar de los compromisos adquiridos por el consorcio adquirente, podrían correr riesgo varios miles de puestos de trabajo.
Desde el punto de vista económico, varios observadores también temen un aumento gradual de los precios de las suscripciones de telecomunicaciones si el mercado francés vuelve a tener permanentemente tres operadores. Los intentos anteriores de consolidación en el sector europeo de las telecomunicaciones se han visto obstaculizados con frecuencia por Bruselas precisamente por este motivo.
Patrick Drahi bajo presión financiera
La venta de SFR parece ser una consecuencia directa de las dificultades financieras de Altice France, ya que la compañía llevaba varios años fuertemente endeudada. El grupo de Patrick Drahi había emprendido diversas medidas de reestructuración para reducir una deuda que se había vuelto masiva tras una larga estrategia de adquisiciones agresivas.
Aunque se alcance un acuerdo definitivo a principios de junio, el proceso podría tardar varios años en completarse. Entre las aprobaciones regulatorias, el arbitraje competitivo y la integración de activos, los actores del sector ya describen la operación como de una complejidad sin precedentes en la historia reciente de las telecomunicaciones europeas.
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