Los precios del petróleo se encaminaban a una fuerte subida semanal el viernes, ante la persistencia de la preocupación por el suministro mundial debido a las tensiones en Oriente Medio. Los inversores se mantuvieron especialmente atentos a los acontecimientos entre Estados Unidos e Irán, que amenazan con perturbar aún más los mercados energéticos.
Se prevé que el crudo Brent suba alrededor de un 7% esta semana, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), el referente estadounidense, podría ganar casi un 6%. Esta situación se produce en un contexto en el que los riesgos geopolíticos siguen impulsando los precios del petróleo.
Las tensiones también han afectado al transporte marítimo en la región. El tráfico de buques cisterna a través del estrecho de Ormuz, un paso estratégico por donde transita una parte importante de las exportaciones mundiales de petróleo, se ha ralentizado, lo que ha avivado la preocupación por posibles interrupciones en el suministro.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) ha advertido que la escalada de tensiones entre Washington y Teherán podría poner en peligro sus previsiones de superávit en el mercado petrolero. Según la organización, un empeoramiento de la crisis podría reducir los volúmenes disponibles y ejercer una mayor presión a la baja sobre los precios.
Por lo tanto, los mercados energéticos siguen estando fuertemente influenciados por los acontecimientos geopolíticos. Tras varias semanas de incertidumbre, los inversores evalúan ahora el riesgo de que se prolonguen las tensiones y sus posibles consecuencias para la economía global.
A pesar de estas preocupaciones, los analistas también monitorean los fundamentos del mercado, incluyendo la demanda global y los niveles de producción. Sin embargo, por ahora, el riesgo de interrupciones en Oriente Medio sigue siendo el principal factor que sostiene los precios del petróleo.
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