Bercy promete 6 millones de euros en ahorros para absorber el impacto de Oriente Medio.
Bercy promete 6 millones de euros en ahorros para absorber el impacto de Oriente Medio.

El martes, en el Ministerio de Finanzas, el gobierno sacó las calculadoras y fijó un objetivo claro: 6 millones de euros en ahorros para compensar los costes adicionales derivados de la guerra en Oriente Medio. La idea es sencilla en teoría: encontrar maneras de recortar el gasto sin desviar la trayectoria presupuestaria. En la práctica, la realidad es distinta. Cuando se acumulan las crisis, el presupuesto se convierte en un colchón, a veces a costa de cierta fricción.

David Amiel, Ministro de Acción Pública y Cuentas, especificó la asignación: 4 millones del presupuesto estatal y 2 millones de programas sociales. Cifras redondas, casi tranquilizadoras. Sin embargo, los detalles permanecen sin especificar; no se ha mencionado ninguna financiación concreta. Y ahí es donde el lector intuye lo que se avecina: en esta etapa, la iniciativa se anuncia antes de especificar a qué sectores se destinará.

La gran incertidumbre que rodea los recortes, la gran urgencia de las cifras

Esta secuencia de acontecimientos se produce tras una carta del primer ministro Sébastien Lecornu, en la que solicitaba 4 millones de euros en "medidas adicionales de contención del gasto" de los presupuestos ministeriales. El tema se planteó durante una reunión del comité de alerta de finanzas públicas, un organismo creado el año pasado, al que asistió, entre otros, el ministro de Economía, Roland Lescure. En la reunión se encontraban diputados, como Eric Coquerel, de La France Insoumise (LFI), y Philippe Juvin, de Les Républicains (LR), así como representantes locales, de la Seguridad Social, de sindicatos y de empresarios, todos invitados a evaluar la situación sin que se les impusiera ninguna decisión.

Roland Lescure señaló un efecto inmediato del conflicto: el aumento de los tipos de interés, que incrementa la carga de la deuda, con un coste estimado de «alrededor de 3,6 millones de euros». Sébastien Lecornu, por su parte, calcula el coste total de la crisis en «al menos 6 millones de euros hasta la fecha», sumando la inflación y ciertos gastos militares. En definitiva, el presupuesto se asemeja a un dique que se levanta con la marea alta, rápidamente, a veces a ciegas, con esa conocida limitación francesa: prometer control sin quebrar el sistema.

Matignon anunció una reunión ministerial sobre energía esta tarde, seguida de un discurso del Primer Ministro a las 18:00 horas, con anuncios previstos sobre la ampliación de las ayudas en respuesta al aumento de los precios del combustible. El poder ejecutivo se encuentra en una situación delicada: tranquilizar a la ciudadanía sobre la protección de las necesidades básicas al tiempo que demuestra que controla el gasto. La pregunta tácita pero persistente sigue en pie: ¿a cuánto ascenderán finalmente estos miles de millones de euros en ahorros cuando se revelen las partidas presupuestarias?

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