El fallecimiento de Brigitte Bardot el 28 de diciembre de 2025, a la edad de 91 años, marca un momento delicado para la fundación que lleva su nombre, ya que la imagen de la organización está indisolublemente ligada a la de su fundadora. Pero el mensaje que transmite la fundación es claro: la causa animal no termina con el icono, y se ha planificado todo para garantizar la continuidad de su labor a largo plazo, tanto en Francia como en el extranjero.
Una organización construida para perdurar, respaldada por su estatus y recursos.
En un comunicado anunciando su fallecimiento, la Fundación Brigitte Bardot afirmó que «continuará, más que nunca, la labor» de su fundadora y que su legado se mantiene vivo a través de acciones realizadas con la misma fidelidad a sus ideales. Fundada en 1986 en Saint-Tropez, la asociación creció desde sus humildes orígenes, descritos como una simple habitación de huéspedes en La Madrague, antes de establecerse en París en 1988, en un edificio del distrito 16, del que ahora es propietaria. La Madrague se convirtió en accionista de la fundación en 1992.
En BFMTV, Bruno Jacquelin, jefe de prensa y relaciones públicas, afirmó que la fundación es "sólida" y continuará "con fuerza y vigor", aunque reconoció que la transición podría ser delicada debido al fuerte vínculo entre la institución y Bardot. Esta continuidad también se basa en un marco específico: la fundación está reconocida como organización de utilidad pública, lo que le permite recibir legados exentos del impuesto de sucesiones. Estos legados representan actualmente la gran mayoría de sus recursos, y el resto proviene de donaciones. Para mantener esta conexión con sus seguidores, la organización publica un boletín trimestral y también produce materiales dirigidos al público más joven.
Refugios, investigaciones, acciones internacionales: una red ya muy estructurada
La fundación cuenta con más de 12.000 animales rescatados por "BB's Ark" y opera varios centros en Francia, con un total de aproximadamente 300 empleados. En París, alrededor de cincuenta empleados trabajan en la sede central, donde los gatos deambulan libremente mientras esperan ser adoptados. En Normandía, dos instalaciones albergan a casi 1.500 animales, incluyendo La Mare Auzou, que por sí sola emplea a unas cien personas. En Dordoña, el centro de Montpon alberga principalmente animales de granja, mientras que Bazoches-sur-Guyonne, en la región de Île-de-France, completa esta red.
La labor de la fundación trasciende las fronteras nacionales: opera en 70 países, desde el rescate de animales domésticos hasta la protección de especies en peligro de extinción, y su departamento jurídico realiza cientos de investigaciones sobre maltrato animal cada año. Hasta el final, Brigitte Bardot siguió de cerca las actividades de la fundación: según Bruno Jacquelin, citado por AFP, incluso cuando estaba menos activa, se mantuvo localizable y devolvía las llamadas con regularidad. En una entrevista con BFMTV el pasado mayo, seguía pidiendo la abolición de la caza del zorro, describiendo el asunto como un "horror" e instando al gobierno a tomar medidas tras décadas de peticiones sin respuesta. La fundación mantiene esta "batalla definitiva" entre sus prioridades, junto con otras demandas como la prohibición de las corridas de toros para menores y el fin del consumo de carne de caballo. Finalmente, PETA ha hecho un llamamiento a la ciudadanía para que actúe "hoy" para garantizar que la causa defendida por Bardot siga cobrando impulso.