Dijon: Las autoridades fiscales están adoptando el lenguaje de signos para ayudar a las personas sordas y con discapacidad auditiva.
Dijon: Las autoridades fiscales están adoptando el lenguaje de signos para ayudar a las personas sordas y con discapacidad auditiva.

En Dijon, durante la temporada de declaración de impuestos, se vivió una escena insólita en el Centro de Finanzas Públicas: un contribuyente sordo llegó al mostrador y, por una vez, la conversación no se desarrolló ni a través de una aplicación ni de una pantalla. Previa cita, un agente lo atendió en lengua de signos francesa y lo guió en los trámites fiscales cara a cara, sin intermediarios. Una pequeña revolución discreta en un servicio donde la accesibilidad se ha confundido durante mucho tiempo con la distancia.

Hasta ahora, las personas sordas y con discapacidad auditiva tenían que conformarse con herramientas digitales remotas, eficaces en teoría pero a menudo impersonales en la práctica. Sin embargo, la necesidad era evidente: contacto humano, tiempo, la oportunidad de hacer una pregunta, reformularla, comprobar un cálculo sin sentirse presionadas por una interfaz. «Las personas sordas y con discapacidad auditiva solicitaban contacto humano en su interacción con el sistema», resume Géraud Paté, jefe de gabinete del director regional de Finanzas Públicas de Borgoña-Franco Condado, quien impulsó el proyecto.

Una taquilla sin pantalla, sin intérprete, con una voz real… silenciosa.

Un mostrador sin pantallas ni intérpretes, con una voz real y silenciosa. En el centro del sistema se encuentra Elise Dehaye, una exmaestra con formación intensiva en lengua de signos francesa (LSF). Al parecer, en este momento es la única persona dentro de la administración tributaria francesa autorizada para interpretar la lengua de signos, un detalle que dice mucho sobre el retraso acumulado. Y el servicio no se limita a marcar la casilla de "declaración de impuestos": preguntas sobre cálculos fiscales, explicaciones de situaciones personales, aclaraciones sobre notificaciones; se supone que todo se gestiona como si fuera cualquier contribuyente en el mostrador.

Persiste la cuestión del acceso fuera de Dijon, ya que no todos pueden desplazarse. Por ello, se ofrecerán citas por videoconferencia a través de los centros de France Services en Côte-d'Or para ampliar el alcance del servicio. En un país donde, según el Ministerio de Cultura, aproximadamente 300.000 personas se comunican mediante el lenguaje de signos, el experimento de Dijon se asemeja a una prueba a gran escala: de tener éxito, podría sentar un precedente e incentivar al gobierno a reducir el papeleo y fomentar una mayor interacción presencial.

Compartir

Communauté

comentarios

Los comentarios están abiertos, pero protegidos contra el spam. Las publicaciones iniciales y los comentarios que contienen enlaces se someten a una revisión manual.

Sé el primero en comentar este artículo.

Responda a este artículo

Los comentarios son moderados. Se bloquean los mensajes promocionales, los correos electrónicos automatizados y los enlaces abusivos.

Tu primer comentario, o cualquier mensaje que contenga un enlace, puede quedar pendiente de aprobación.