Jean Cussac, la voz del Príncipe de Blancanieves y los siete enanitos, falleció a los 103 años. (Disney, DR, Entrevista)
Jean Cussac, la voz del Príncipe de Blancanieves y los siete enanitos, falleció a los 103 años. (Disney, DR, Entrevista)

Jean Cussac, cantante de ópera y voz emblemática de la Príncipe en la versión francesa de Blancanieves y los siete enanitos, murió a la edad de 103 años en la noche del 24 al 25 de enero en Gujan-Mestras, cerca de Arcachon.

Aunque su nombre es menos conocido para el público en general, Jean Cussac contribuyó a moldear la infancia de varias generaciones gracias a su trabajo como actor de voz en numerosas películas animadas de Disney. Es especialmente reconocido por haber prestado su voz a... Príncipe Azul en Blancanieves y los siete enanitos durante el segundo doblaje francés realizado en 1962. Este largometraje, estrenado originalmente en 1937 en Estados Unidos, está considerado un pilar de la animación clásica.

Una carrera musical rica y variada

Nacido en París, Jean Cussac no tenía inicialmente intención de seguir una carrera artística. Químico de formación, descubrió su talento para el canto al unirse al coro de una compañía, lo que lo llevó a estudiar en el Conservatorio de París. Luego se dedicó al jazz y se convirtió en miembro de la Cantantes de swing Desde su fundación en 1962, cantó como bajo. Este grupo vocal alcanzó éxito internacional, realizó giras mundiales y ganó un prestigioso Gran Premio del Disco.

Paralelamente a su trabajo en el cine de animación, Cussac colabora en numerosos proyectos musicales, participando en la grabación de bandas sonoras para películas francesas y prestando su voz a otras producciones de Disney como 101 Dálmatas, Merlín el mago, Mary Poppins, El libro de la selva et Pinocho.

Un compromiso espiritual y litúrgico

Además de sus actividades artísticas, Jean Cussac dedicó una parte importante de su vida al servicio de la música religiosa. Trabajó como director del coro de la iglesia de Saint-Louis des Invalides en París, una función exigente que implica supervisar e interpretar la música litúrgica durante los servicios religiosos. Sus contribuciones en este campo le valieron una distinción, recibiendo una medalla en 1994 en reconocimiento a su dedicación.

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