Una sorprendente polémica ha sacudido el Tour de Francia Femenino 2026. Varios equipos alertaron a los oficiales de la carrera sobre el presunto uso de sujetadores con relleno intencional para alterar la silueta de las ciclistas y ganar valiosos segundos mediante una mejor aerodinámica. En respuesta a estas sospechas, el martes 4 de agosto se realizaron controles adicionales de vestimenta antes de la contrarreloj de 21 km entre Gevrey-Chambertin y Dijon. Los oficiales prestaron especial atención a la ropa y los accesorios que pudieran alterar artificialmente el físico de las participantes.
Acolchado colocado debajo de los trajes
Las acusaciones se refieren al uso de sujetadores más grandes o relleno adicional debajo de los trajes de contrarreloj. Estos elementos formarían una especie de carenado alrededor del pecho, a veces denominado "carenado de pecho". El principio es modificar el flujo de aire alrededor del torso. Al aumentar artificialmente el volumen del pecho, el relleno podría reducir la turbulencia y mejorar el flujo de aire hacia la parte inferior del cuerpo, particularmente alrededor de los muslos. Varios equipos habrían notado diferencias inusuales entre la silueta de algunos ciclistas durante las etapas clásicas y la observada durante las contrarrelojes. Han solicitado a los organizadores y a la Unión Ciclista Internacional (UCI) que aumenten los controles.
Unos pocos segundos que pueden cambiar una carrera.
La ventaja puede parecer limitada, pero puede resultar decisiva en una disciplina donde las diferencias se miden habitualmente en segundos. Las simulaciones aerodinámicas sugieren una reducción de la resistencia del aire de hasta un 3,6 % en ciertas configuraciones, con un beneficio estimado de hasta aproximadamente 0,78 segundos por kilómetro. En una contrarreloj de 20 a 30 kilómetros, un dispositivo de este tipo podría proporcionar una ventaja significativa de varios segundos. Una diferencia suficiente para ganar una etapa, hacerse con el maillot de líder o alterar la clasificación general.
Una práctica prohibida por la normativa.
El reglamento de la UCI prohíbe añadir accesorios no esenciales diseñados para alterar la constitución física del ciclista. La ropa no puede modificarse ni complementarse únicamente para obtener una ventaja aerodinámica. Esta norma se aplica tanto a hombres como a mujeres. Algunos ciclistas han utilizado anteriormente bidones de agua, radios u otros objetos colocados bajo sus maillots para modificar el flujo de aire alrededor del cuerpo. El relleno en un sujetador deportivo destinado a mejorar el rendimiento entra dentro de la misma categoría. Una ciclista declarada culpable podría recibir una multa, ser excluida de la etapa o ser descalificada, dependiendo de la naturaleza de la infracción y la decisión de los comisarios.
Controles que son difíciles de organizar
Sin embargo, la revisión de la indumentaria de competición supone un reto particular en el pelotón femenino. Los sujetadores deportivos, naturalmente, presentan diferentes formas, grosores y niveles de protección. Además, la complexión de las participantes varía, lo que dificulta la identificación inmediata de rellenos añadidos por motivos aerodinámicos. Por lo tanto, las revisiones deben realizarse con discreción, en un espacio privado y respetando la privacidad de las ciclistas. Marianne Vos, en particular, consideró legítimo hacer cumplir la normativa, siempre que las inspecciones no sean intrusivas.
Ninguna corredora fue sancionada públicamente.
Hasta el momento, ninguna participante ha sido identificada públicamente por haber utilizado un sujetador con relleno para ganar tiempo. No se han anunciado sanciones relacionadas con esta práctica desde la contrarreloj del 4 de agosto. La controversia, por lo tanto, surge de las sospechas planteadas por varios equipos y de las observaciones realizadas durante competiciones anteriores, especialmente durante los Juegos Olímpicos de París 2024. Los controles reforzados tenían como objetivo prevenir el uso de cualquier dispositivo prohibido antes de la salida. En la prueba en ruta, Marlen Reusser ganó la contrarreloj en 27 minutos y 30 segundos y se adjudicó el maillot amarillo con una ventaja de 14 segundos sobre Demi Vollering. No existe evidencia que vincule su victoria ni el rendimiento de ninguna otra ciclista con el uso de relleno prohibido.
El pelotón exige una norma que se aplique a todos.
Varios directores de equipo exigen controles antidopaje más regulares y estandarizados en todas las competiciones. Algunos lamentan que estos controles no se realizaran con el mismo rigor durante el Tour de Francia masculino, a pesar de que las técnicas de modificación corporal también afectan a los hombres. El caso plantea a la UCI un reto importante: cómo distinguir entre la ropa deportiva normal y un accesorio diseñado para mejorar artificialmente la aerodinámica, sin vulnerar la privacidad de los atletas. Por el momento, el dopaje mediante sujetador deportivo sigue siendo una práctica sospechosa, objeto de un seguimiento exhaustivo, pero sin ningún culpable identificado oficialmente.