LONDRES – La infraestructura energética occidental podría ser vulnerable a ciberataques o sabotajes remotos debido a la presencia de dispositivos de comunicación no documentados en algunos equipos solares y de almacenamiento de origen chino. Según fuentes familiarizadas con el asunto, expertos estadounidenses han descubierto radios celulares ocultas en inversores y baterías fabricados por empresas chinas en los últimos meses, lo que revela importantes fallos en la seguridad de las redes eléctricas.
Estos dispositivos, esenciales para el funcionamiento de paneles solares, turbinas eólicas, baterías domésticas y cargadores de vehículos eléctricos, permiten teóricamente la gestión y el mantenimiento remotos. Sin embargo, se han identificado dispositivos de comunicación no registrados que pueden eludir los cortafuegos instalados por las compañías eléctricas. El exdirector de la NSA, Mike Rogers, advierte que Pekín podría utilizar estos equipos para desestabilizar las redes eléctricas occidentales en caso de tensiones geopolíticas.
Estos descubrimientos, aún no reconocidos oficialmente por Washington, se producen en medio de un endurecimiento de la postura estadounidense hacia China. Un proyecto de ley, actualmente en trámite en el Senado, pretende prohibir la compra de baterías de varias importantes empresas chinas a partir de 2027. Se están llevando a cabo debates similares en torno a los inversores, un mercado dominado a nivel mundial por Huawei, Sungrow y Solis.
Incidentes recientes, como el cierre de inversores en Estados Unidos tras una disputa comercial entre los proveedores Sol-Ark y Deye, han puesto de relieve los peligros de una dependencia excesiva de tecnologías controladas por actores extranjeros. En Europa, países como Lituania y Estonia ya han restringido el uso de equipos chinos en el sector energético. El Reino Unido, por su parte, está examinando actualmente los riesgos asociados a estas tecnologías en su infraestructura crítica.
Con más de 200 gigavatios de capacidad solar conectados a inversores chinos en Europa (el equivalente a 200 reactores nucleares), hay mucho en juego. Si se manipulara simultáneamente un número suficiente de estos dispositivos, se podrían causar cortes de energía masivos. Por lo tanto, el sector energético parece estar a la zaga de otros sectores como las telecomunicaciones o los semiconductores, donde ya se han implementado medidas de control.
Ante estos riesgos, el Departamento de Energía de EE. UU. afirma estar trabajando para fortalecer la transparencia de los componentes de software y hardware y promover la producción nacional de "equipos confiables". Sin embargo, si bien China mantiene un liderazgo industrial significativo en tecnologías renovables, el dilema entre la seguridad nacional y una rápida transición energética se agudiza cada vez más.