Zabou Breitman es objeto de una demanda por violación de derechos de autor presentada por la novelista Isabelle Monnin
Zabou Breitman

La película "Le Garçon" (El Chico), dirigida por Zabou Breitman y estrenada en cines el miércoles 26 de marzo, está en el centro de una disputa legal. La novelista Isabelle Monnin acusa a la actriz y al director de apropiarse indebidamente de la idea original de su libro "Les Gens dans l'enveloppe" (La Gente en el Sobre), publicado en 2015, para crear un proyecto cinematográfico sin respetar los términos de su acuerdo inicial. Se ha presentado una demanda por infracción de derechos de autor y competencia desleal contra la productora Nolita, cuya primera audiencia está prevista para el 3 de junio en el Tribunal de Primera Instancia de París.

Una disputa en torno al origen de la película y la reutilización de un proyecto abandonado

Originalmente, Zabou Breitman iba a adaptar la novela de Isabelle Monnin para la gran pantalla. En 2016, Nolita adquirió una opción sobre los derechos, pero el proyecto fracasó por falta de financiación. La novelista acusa ahora a la productora de seguir desarrollando una película basada en una idea muy similar, sin autorización, y, además, según ella, de reutilizar el título del libro para obtener financiación pública. El equipo de producción refuta estas acusaciones. Su abogado alega un "error administrativo" en el título y afirma que el guion de *Le Garçon* fue reescrito en su totalidad. "No es una adaptación disfrazada; es una obra original inspirada en otras fotografías y con un enfoque diferente", insiste el productor Maxime Delauney.

En *Les Gens dans l'enveloppe* (La gente en el sobre), Isabelle Monnin relata la compra de un lote de fotos anónimas a un comerciante de segunda mano antes de investigar a las personas que aparecen en ellas. Su narrativa fusiona ficción y realidad, dando voz a vidas cotidianas. *Le Garçon* (El niño) se basa en una premisa similar: un álbum familiar comprado en un mercadillo, a partir del cual el equipo intenta reconstruir la historia de un niño borrado de la memoria colectiva. Para la autora, la similitud del punto de partida no deja lugar a dudas. "Lo que pido es que se respete mi contrato", declaró a través de su abogado. Zabou Breitman, por su parte, afirma haber recibido la idea de la película de un espectador al final de una obra de teatro. El caso, ahora en manos de los tribunales, plantea la delicada cuestión de la propiedad intelectual a la hora de adaptar una idea en lugar de un texto.

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