Una obra de arte desaparecida durante la Segunda Guerra Mundial ha reaparecido en los Países Bajos en circunstancias particularmente inquietantes. El cuadro, Retrato de una joven, del artista neerlandés Toon Kelder, perteneció a la prestigiosa colección del marchante de arte judío Jacques Goudstikker, que fue saqueada por los nazis tras su huida a Inglaterra en 1940. Según revelaciones del detective de arte Arthur Brand a la AFP, la pintura permaneció durante décadas en la familia de un alto cargo neerlandés que colaboraba con las Waffen-SS.
Un descubrimiento vinculado a un pasado familiar problemático.
El caso comenzó cuando un miembro de la familia de Hendrik Seyffardt contactó a Arthur Brand, apodado "el Indiana Jones del mundo del arte" por sus numerosas investigaciones sobre obras de arte robadas. Este hombre, que permanece en el anonimato, afirma haber descubierto tanto la conexión de su familia con el líder colaboracionista holandés como la existencia, en su seno, de un cuadro saqueado durante la época nazi.
Según su testimonio, recogido por el diario neerlandés De Telegraaf, la obra de arte colgaba en la casa de la nieta de Seyffardt. Afirma también que ella sabía que el cuadro era fruto de un saqueo antisemita y que lo había declarado "invendible". Hendrik Seyffardt, asesinado por la resistencia neerlandesa en 1943, comandaba en aquel entonces una unidad de voluntarios neerlandeses que luchaban junto a las Waffen-SS en el Frente Oriental.
Evidencia encontrada en los archivos de 1940.
Arthur Brand rastreó entonces la procedencia del cuadro utilizando varias pruebas físicas. En el reverso del lienzo había una etiqueta con el nombre de Goudstikker, mientras que el marco tenía grabado el número 92. Al consultar los registros de una subasta celebrada en 1940 tras el saqueo de la colección Goudstikker, descubrió que este mismo número estaba asociado al Retrato de una joven de Toon Kelder.
Según el investigador, es probable que la obra de arte fuera adquirida en aquella ocasión por Hendrik Seyffardt antes de ser legada a sus descendientes. La colección de Jacques Goudstikker había sido confiscada por los nazis, en particular bajo la autoridad de Hermann Göring, después de que el marchante de arte judío huyera de los Países Bajos.
Los abogados de los herederos de Goudstikker confirmaron a Arthur Brand que el cuadro fue efectivamente saqueado y ahora exigen su restitución. Sin embargo, el caso enfrenta varios obstáculos legales: el plazo de prescripción ha expirado, lo que impide la intervención de la policía neerlandesa. Además, el comité neerlandés responsable de la restitución de obras de arte saqueadas durante la guerra no tiene autoridad para obligar a un particular a devolver un cuadro.
Según Arthur Brand, el familiar que hizo las revelaciones espera que la cobertura mediática del caso presione a las autoridades para garantizar que la obra de arte sea finalmente devuelta a sus legítimos propietarios.
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