En París, las audiciones de los Músicos del Metro siguen atrayendo a un número creciente de aspirantes a cantantes e instrumentistas. Este año, casi 1500 artistas de diversos orígenes solicitaron la acreditación, lo que les permitió actuar en los pasillos del metro parisino durante seis meses. Desde 1997, la RATP (operadora de transporte público parisina) ha supervisado estas actuaciones con un programa específico, que se ha convertido en una plataforma reconocida para jóvenes talentos. Cada cohorte selecciona a 300 músicos, elegidos tras audiciones ante un jurado compuesto por profesionales de la música y personal de la RATP, y en ocasiones, celebridades como la cantante Mentissa o Freddy Faada.
El metro, un escenario abierto a todo tipo de actuaciones, ha visto pasar a futuras estrellas como Zaz, Claudio Capéo y Keziah Jones. Incluso hoy, los artistas en ciernes acuden allí no por el dinero —a menudo impredecible—, sino para actuar ante un público real, a veces indiferente, a veces cautivado. «Cuando alguien se detiene y se quita los auriculares, es un verdadero triunfo», afirma un dúo que actúa habitualmente en el metro. Algunos lo ven como una forma de probar sus canciones, ganar visibilidad o ampliar su red de contactos. Las actuaciones, a menudo compartidas en TikTok o Instagram, también les permiten conseguir seguidores en línea.
Además del derecho a actuar libremente en las estaciones de metro, la acreditación abre la puerta a otras oportunidades: conciertos en festivales asociados como Solidays, invitaciones a eventos culturales y apariciones en televisión. Más que una simple banda sonora para la vida cotidiana de los viajeros, los Músicos del Metro encarnan una escena artística vibrante y accesible, donde se entrecruzan la pasión, la tenacidad y, a veces, los primeros pasos de una futura carrera.