Tres organizaciones que representan a editoriales y autores franceses han presentado una demanda contra Meta, acusando al gigante estadounidense de utilizar obras protegidas por derechos de autor sin autorización para entrenar sus modelos de inteligencia artificial generativa. La Asociación Francesa de Editores (SNE), la Unión Nacional de Autores y Compositores (SNAC) y la Sociedad de Autores (SGDL) exigen la eliminación de los datos utilizados ilegalmente y señalan una violación masiva de los derechos de autor. Según Vincent Montagne, presidente de la SNE, Meta ha incorporado "numerosas obras publicadas por sus miembros" en sus bases de datos, utilizadas en particular para mejorar su modelo de lenguaje Llama. Según se informa, estos corpus incluyen libros en francés de la base de datos Books3, una colección compilada ilegalmente de casi 200.000 obras, que ya está en el centro de disputas legales en Estados Unidos.
Los demandantes denuncian la total falta de transparencia de Meta y su amenaza directa para la industria editorial. François Peyrony, presidente de la SNAC (Sindicato Nacional de Autores y Compositores), está especialmente preocupado por la aparición de textos generados por IA, que podrían "competir con los libros originales de los autores". Christophe Hardy, presidente de la SGDL (Sociedad Francesa de Autores y Compositores), cree que "la creación de un mercado de IA no puede ir en detrimento del sector cultural" y pide a las empresas tecnológicas que ofrezcan una compensación a los creadores cuyas obras explotan. Por el momento, no se ha publicado ninguna estimación de los daños económicos causados por estas prácticas, pero editores y autores esperan que esta acción legal anime a las principales plataformas a cumplir con el marco legal vigente.
Este juicio forma parte de una tendencia más amplia de conflicto entre el sector cultural y las empresas digitales, en particular en lo que respecta a los derechos de autor y el uso de datos. El pasado enero, Meta admitió haber utilizado obras protegidas por derechos de autor sin autorización en un proceso judicial estadounidense, al tiempo que defendía su enfoque como parte del "uso legítimo". Esta disputa en Francia surge en un momento en que la Unión Europea exige a las empresas de IA mayor transparencia sobre las fuentes utilizadas para entrenar sus modelos. Por lo tanto, el resultado de este caso podría tener importantes repercusiones en la regulación de la inteligencia artificial y la protección del patrimonio cultural.