Los resultados de una encuesta internacional realizada por la OCDE sobre las habilidades de lectura, escritura, aritmética y resolución de problemas en 31 países y economías han suscitado un intenso debate en los círculos culturales, educativos y mediáticos occidentales. La encuesta revela un deterioro significativo de las habilidades en comparación con los niveles alcanzados hace diez años.
Muchos analistas ven esto como una prueba de que el cerebro humano ha llegado a sus límites, con capacidades promedio de pensamiento y resolución de problemas que alcanzaron su punto máximo a principios de la década de 2010 antes de experimentar un declive constante. Otros advierten sobre las consecuencias del auge de las tecnologías inteligentes, que avanzan a un ritmo vertiginoso mientras la humanidad pierde las facultades esenciales que aseguraron su prosperidad en la Tierra.
Según datos de la OCDE, basados en una muestra de 160.000 adultos de entre 16 y 65 años, solo dos países —Finlandia y Dinamarca— experimentaron mejoras en las habilidades lectoras, mientras que se observó un descenso significativo en 13 países, entre ellos Corea del Sur, Nueva Zelanda y Lituania. Este descenso fue especialmente pronunciado entre los adultos con estudios inferiores a la secundaria.
Estados Unidos y Singapur presentan las brechas más significativas entre quienes tienen educación superior y quienes solo tienen educación secundaria o inferior. Por ejemplo, uno de cada tres estadounidenses lee al nivel esperado de un niño de diez años.
Una lectura en caída libre
Estos hallazgos reflejan tendencias preocupantes. En Estados Unidos, menos de la mitad de los adultos leyeron un libro el año pasado. En el Reino Unido, una encuesta gubernamental reveló que el 20 % de los británicos no había leído ningún libro en doce meses. Fideicomiso Nacional de Alfabetización Indica que sólo el 35% de los jóvenes de 8 a 18 años dice que le gusta leer, la tasa más baja registrada en 19 años.
Incluso en las universidades más prestigiosas, los graduados admiten no haber leído nunca un libro de principio a fin durante sus estudios. Mientras tanto, las ventas de los llamados libros impresos "serios" han caído en la mayoría de los países, aunque las editoriales están compensando esta caída con el auge de géneros populares como el romance, el thriller y la ciencia ficción.
El auge de los podcasts
En este contexto, los podcasts están experimentando una popularidad sin precedentes: un tercio de los británicos escucha al menos un podcast por semana, y uno de cada dos estadounidenses mayores de 12 años escuchó uno en el último mes, dedicando una media de 5 horas y media a escucharlo.
Todo esto parece confirmar la idea de que vamos hacia “sociedades politerarias”, donde la palabra escrita está perdiendo su lugar central en la cultura, el pensamiento y la política, en favor de las imágenes, las instantáneas y los vídeos cortos.
El ruido, la emoción instantánea y la opinión superficial están reemplazando gradualmente el análisis riguroso y el pensamiento crítico. Además, quienes crean contenido oral rara vez corrigen sus errores, lo que hace que la evaluación crítica de contradicciones pasadas dependa cada vez más de los textos escritos.
Algunos atribuyen esta tendencia a factores sociales como el envejecimiento de la población o el aumento de la inmigración juvenil. Pero la causa más obvia sigue siendo el auge del uso de teléfonos inteligentes, en torno al cual se ha construido una vasta industria basada en la reducción del tiempo de lectura y la producción continua de contenido atractivo, a menudo superficial, diseñado para captar la atención en cualquier momento.
Leer –y escribir– requiere calma, concentración y cierta soledad, cosas que la omnipresencia de las pantallas y las redes sociales no favorece.
Una rápida transformación tecnológica
En menos de veinte años, la tecnología ha transformado radicalmente la forma en que accedemos a la información. El público ha abandonado formatos complejos como libros o ensayos para adoptar publicaciones breves, vídeos, resúmenes y microartículos, promoviendo el consumo pasivo y un cambio constante de contexto.
Este cambio está causando una catástrofe cognitiva, especialmente para las generaciones más jóvenes. Los algoritmos de las redes sociales refuerzan las opiniones existentes, limitan la exposición a ideas diversas y debilitan las habilidades de pensamiento crítico, esenciales para avanzar hacia un nivel educativo superior.
Un futuro incierto
Por supuesto, los libros nunca podrán rivalizar con los teléfonos inteligentes en cuanto a atractivo, especialmente entre los jóvenes. Y el cerebro humano necesita tiempo para ahondar en ideas complejas, tiempo que la vida digital no permite.
Entonces, ¿han llegado para quedarse las sociedades postliterarias? ¿Estamos condenados a una regresión intelectual duradera?
Los expertos están divididos, aunque prevalece el pesimismo. Algunos señalan el ejemplo de Finlandia, donde un sistema educativo de alto rendimiento y una sólida cultura lectora han permitido a los jóvenes (de 16 a 24 años) mejorar significativamente sus habilidades a pesar de la omnipresencia de la tecnología.
Otros destacan las oportunidades que ofrece la cultura oral: hoy, un lector puede profundizar en un libro a través de un podcast, un documental, una discusión con el autor, multiplicando así los ángulos de comprensión.
Por último, la inteligencia artificial podría representar una oportunidad para mejorar la productividad en sectores basados en el conocimiento, si se aprovecha adecuadamente.
Pero todas estas oportunidades dependen de una base sólida de lectura y escritura, adquirida desde una edad temprana. Sin ella, las personas seguirán siendo meros consumidores pasivos de contenido predefinido, ya sea visual, oral o generado por IA.
Estas habilidades fundamentales, que requieren un esfuerzo colectivo para mejorar la educación y valorar socialmente la adquisición de conocimientos, serán cruciales para distinguir a quienes dominan la tecnología de quienes se convierten en sus esclavos.