En *Tomaré el Fuego*, Leïla Slimani concluye *El País de los Otros*, su trilogía familiar poscolonial, con una novela centrada en la memoria, el linaje y la libertad. Esta última entrega, publicada en enero de 2025 por Gallimard, presenta a Mia, heredera de un linaje dividido entre Marruecos y Francia, entre el exilio interno y el compromiso político.
Un legado familiar en el corazón de Marruecos durante los Años de Plomo
La tercera generación de la familia Belhaj, Mia y su hermana Inès, crecieron en la década de 1980 en un hogar marroquí culto y feminista, obligadas a vivir en un país paralizado por el régimen autoritario de Hassan II. Hija de Mehdi, un honesto funcionario de alto rango injustamente encarcelado, y Aïcha, una ginecóloga comprometida, Mia se crio con las historias de una compleja historia familiar, forjada por mujeres poderosas: Mathilde, la alsaciana exiliada; Selma, la soltera de espíritu libre; y Aïcha, la madre decidida. A través de esta galería de personajes, Leïla Slimani revela una visión lúcida y matizada de un Marruecos en constante cambio, donde la modernidad choca con las limitaciones religiosas y sociales.
La novela, profundamente arraigada en la realidad, no rehúye confrontar a sus personajes con el exilio, el confinamiento y la violencia simbólica y física del poder. Mehdi, una figura paterna luminosa, insta a su hija a partir para escribir, amar y vivir plenamente, lejos de las raíces que las atan al suelo. Esta exhortación a la libertad da título al libro, tomado de Cocteau: Yo llevaré el fuego.
Una novela sobre la transmisión, el exilio y el poder de los libros.
En forma de autoficción, donde ficción y memoria se entrelazan, Leïla Slimani convoca una pluralidad de voces. Mia, ahora escritora, encarna el vínculo intergeneracional, la guardiana de un legado que cuestiona, deconstruye y transforma a través de la literatura. A través de ella, seguimos con emoción la historia de la emancipación de una joven lesbiana, francófona y marginada en un país conservador.
La novelista, ganadora del Premio Goncourt en 2016, también explora la noción de identidad: ser mujer, marroquí, francesa, intelectual, pero también ser libre en un mundo dividido. El libro es, además, un vibrante homenaje al poder de la lectura y la escritura: «Los libros la salvaron de la vergüenza que uno siente por estar sola», escribe.
Con su lenguaje fluido, su ambiciosa estructura narrativa y su creciente intensidad emocional, "Tomaré el Fuego" resulta ser una de las entregas más logradas de la trilogía. Teje un tapiz íntimo y político, conmovedor y esencial, que resuena con fuerza en un mundo aún dividido entre la política identitaria y el deseo de apertura.