Dos años después del fallecimiento del gigante del saxofón Wayne Shorter, su último cuarteto se reúne para una gira excepcional, "El Legado de Wayne Shorter", con una esperadísima parada este viernes 28 de marzo en La Seine Musicale, cerca de París. Junto a Danilo Pérez (piano), John Patitucci (contrabajo) y Brian Blade (batería), se encuentra un invitado distinguido: Ravi Coltrane, saxofonista e hijo del legendario John Coltrane, a quien Wayne Shorter consideraba su mentor y colega. Esta formación única encarna un diálogo intergeneracional a través de la música de un maestro que redefinió los límites del jazz contemporáneo.
El cuarteto formado por Shorter a principios del milenio se convirtió en un referente absoluto en el arte de la improvisación colectiva. Su enfoque intuitivo y libre, a menudo alejado de las estructuras del jazz clásico, ofrecía un espacio de expresión excepcional. Estos tres músicos, ya brillantes en sus carreras, encontraron una nueva profundidad bajo la guía de Shorter. Reunidos hoy sin su mentor, pero con Ravi Coltrane, buscan no reproducir, sino transmitir, una mentalidad, un rigor musical que trasciende los límites de la forma.
Una alianza sin precedentes para revivir el espíritu de Wayne Shorter
Ravi Coltrane, a pesar de su nombre legendario, ha forjado una carrera discreta pero sólida, lejos de la abrumadora sombra de su padre. Ha colaborado con grandes figuras del jazz contemporáneo como Elvin Jones y Herbie Hancock, e incluso ha compartido escenario con Wayne Shorter. Verlo hoy encarnar este homenaje junto a músicos cercanos a Shorter es tanto un gesto simbólico como una poderosa decisión artística. Representa una transmisión bidireccional: la de un hijo de Coltrane que sigue los pasos de un compañero de viaje de Coltrane, y la de un trío que sigue manteniendo vivo el espíritu de Wayne Shorter.
El programa de la velada se dedicará en gran medida a las composiciones de Shorter, pero siempre con el espíritu de apertura y colaboración que caracterizó al cuarteto. Las improvisaciones surgirán tanto de la escucha, la sorpresa y el silencio como del propio sonido. Tanto para los músicos como para el público, se trata menos de una reinterpretación que de un viaje al legado vivo de uno de los últimos gigantes del jazz. Un momento excepcional que celebra no la nostalgia, sino la omnipresente fuerza creativa de una música en constante evolución.