El 7 de enero de 1598, Rusia cambió abruptamente de dinastía con la muerte del zar Feodor I, hijo de Iván IV el Terrible. Sin heredero directo, el trono pasó a su cuñado y regente, Boris Godunovquien se convirtió en el primer zar electo en la historia de Rusia. Esta ascensión al trono marcó el fin de la dinastía Rurikid y marcó el comienzo de un período de profunda inestabilidad conocido como la "Época Tumultuosa".
El fin de los Rurikids
Desde la muerte de Iván el Terrible en 1584, el verdadero poder lo ejercía Boris Godunov, mientras que Feodor I, de salud frágil y reacio a gobernar, reinó sin gobernar. Cuando este último falleció en enero de 1598, no se vislumbró una sucesión dinástica evidente. El joven zarevich DimitriEl último hermano de Fedor murió en 1591 en circunstancias misteriosas, lo que levantó sospechas de asesinato político. Con la muerte de Fedor, un linaje milenario llegó a su fin, sumiendo al estado moscovita en una crisis de legitimidad.
Un zar electo, una legitimidad frágil
Ante un vacío de poder, Boris Godunov fue elegido por un Zemski Sobor, una asamblea de boyardos, clérigos y representantes de la ciudad. Su elección, confirmada por el patriarca Job, rompió con la tradición hereditaria y debilitó inmediatamente su autoridad. Consciente de esta debilidad, Godunov intentó sacralizar su poder: exigió que el juramento de fidelidad se realizara en la Catedral de la Dormición del Kremlin y se hizo coronar solemnemente en septiembre de 1598. También intentó vincular a su familia con las grandes casas reales europeas mediante propuestas de matrimonio, que, sin embargo, fracasaron una tras otra.
Un reinado reformista pero controvertido
Tras convertirse en zar, Boris Godunov impulsó una política ambiciosa. Promovió la independencia religiosa de Rusia, lograda ya en 1589 con la creación del Patriarcado de Moscú, reforzó las fronteras con Suecia y fomentó la expansión hacia el este, acelerando la colonización de Siberia. También buscó abrir Rusia a Occidente, enviando a jóvenes nobles a estudiar a Europa. Sin embargo, estas iniciativas encontraron resistencia interna, especialmente por parte de los boyardos, hostiles a la concentración de poder.
El cambio hacia el tiempo de los disturbios
A partir de 1601, una terrible hambruna azotó el país durante tres años, causando decenas de miles de muertes y un estallido de descontento popular. En este clima de angustia, surgió un impostor, el "Falso Dimitri", apoyado por las fuerzas polacas y lituanas, que se presentó como el zarevich milagrosamente sobreviviente. Aunque Boris Godunov logró repelerlo militarmente, su autoridad se vio debilitada permanentemente. Su repentina muerte en abril de 1605 precipitó el colapso del poder central y marcó el comienzo de una década de guerras civiles, usurpaciones e intervenciones extranjeras.
El 7 de enero de 1598 sigue siendo una fecha crucial en la historia rusa. Al ascender al trono, Boris Godunov inauguró una nueva forma de soberanía, basada en la elección y no en la sangre, pero también una era turbulenta de la que Rusia solo emergería con el ascenso de los Romanov en 1613.